jueves, 21 de enero de 2016

                                                                      HUELLAS




Existió una ciudad impregnada de huellas. Estaban en todas partes y eran visibles. Según los entendidos, pertenecían a escritores anónimos que nunca fueron reconocidos y valorados. Para serlo y como forma de rebeldía, llenaron la ciudad de sus huellas. Fueron diferentes gestos de altruismo valorable para significar el mundo de las palabras.
Con el transcurrir del tiempo, se fueron multiplicando de forma increíble. Esas huellas llegaron a proyectarse en el aire y el viento.
Durante el verano, la brisa traslada las huellas llenas de música urbana. Su sonido era hermoso e inigualable. Los turistas disfrutaban esa brisa que contenía siempre una música diferente. A cada hora, en cada lugar, de día y de noche. La voz se corrió por todos lados. Las huellas viajaron por todo el mundo. Así, ganaron el mundo del arte.


                                                                                Maximiliano Reimondi

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