martes, 26 de febrero de 2013


                                        VÍCTOR HUGO

 

 Biografía

Infancia y juventud

Víctor Hugo nació el 26 de febrero de 1802, hijo del general del Imperio Joseph Léopold Sigisbert Hugo (17731828) —nombrado conde, según la tradición familiar, por José I Bonaparte,— jefe de batallón destinado en la guarnición de Doubs en el momento del nacimiento de su hijo, y de Sophie Trébuchet (17721821), de origen bretón. Fue el menor de una familia de tres hijos varones, tras Abel (17981855) y Eugène (18001837), pasó su infancia en París. Las frecuentes estancias en Nápoles y España, consecuencia de los destinos militares de su padre, marcarán sus primeros años. Así, en 1811 se trasladan a Madrid e ingresa como internado, junto con su hermano Eugène, en una residencia religiosa que los Escolapios tenían en el colegio de San Antón y que los ocupantes franceses habían convertido en un «seminario de nobles». En 1813 Víctor y sus hermanos se instalan en París con su madre, que se había separado de su marido por su romance con el general Víctor Lahorie, padrino y preceptor de Víctor Hugo del que recibe su nombre.8 En septiembre de 1815, Víctor y Eugène, a los que separaron de su madre, son internados en la pensión Cordier (hasta 1818). Según Adèle Hugo, es en esta época cuando su hermano empieza a componer versos y comienza sus Cahiers de vers français (Cuaderno de versos francés). Autodidacta, mediante tanteos aprende a utilizar la rima y la medida. Recibe el ánimo y apoyo de su madre a la que, al igual que a su hermano Eugène, lee sus obras. Sus escritos son revisados y corregidos por un joven maestro de la pensión Cordier que hizo amistad con los dos hermanos. Su vocación es precoz y su ambición inmensa; en julio de 1816, con apenas 14 años de edad, Víctor anota en un diario: «Quiero ser Chateaubriand o nada».
En 1817 participa en un concurso de poesía organizado por la Academia francesa sobre el tema «Felicidad que proporciona el estudio de todas las situaciones de la vida». El jurado está cerca de concederle el premio, pero el título de su poema —Trois lustres à peine (Apenas tres lustros)— sugiere demasiado su joven edad y la Academia cree que puede ser una farsa, y recibe solamente una mención. Concurre sin éxito los años siguientes, pero en 1819 gana, en uno de los concursos organizados por la Academia de los Juegos Florales de Toulouse, una «Lis de oro» por Le rétablissement de la statue de Henry IV y un «Amaranto de oro» por Les Vierges de Verdun, y un premio en 1820 por Moïse sur le Nil.
Animado por sus éxitos, Hugo abandona las matemáticas, materia en la que tiene aptitudes (sigue los cursos de las clases preparatorias), y se embarca en la carrera literaria. Con sus hermanos Abel y Eugène, funda en 1819 una revista, «Le Conservateur littéraire», que ya atrae la atención sobre su talento. Su primera colección de poemas, Odas y baladas, aparece en 1821: el autor tiene por entonces diecinueve años. La tirada de 1500 ejemplares se agota en cuatro meses. El rey Luis XVIII, que posee un ejemplar, le otorga una pensión anual de mil francos, lo que le permite hacer planes de matrimonio con su amiga Adèle Foucher.

Joven escritor

Los años de separación de su padre lo habían acercado a su madre, y la muerte de ésta, el 27 de junio de 1821, le afecta profundamente.
Hugo contrae matrimonio el 12 de octubre de 1822 con una amiga de la infancia, Adèle Foucher, nacida en 1803, con la que tiene cinco hijos:
Léopold (16 de julio de 1823 - 10 de octubre de 1823);
Léopoldine (28 de agosto de 1824 - 4 de septiembre de 1843);
Charles (4 de noviembre de 1826 - 13 de marzo de 1871);
François–Victor (28 de octubre de 1828 - 26 de diciembre de 1873);
Adèle (28 de julio N 2 de 1830 - 21 de abril de 1915), la única que sobrevivirá a su padre, pero cuyo estado mental, que decaerá muy pronto, le conllevará muchos años de ingreso en centros de salud.
Este matrimonio lleva a su hermano Eugène a la locura, una esquizofrenia que tendrá como consecuencia su reclusión hasta su muerte en 1837.
Ese año comienza la redacción de Han de Islandia (publicado en 1823) que recibe una tibia acogida. Una bien argumentada crítica de Charles Nodier, es el motivo de un encuentro entre ambos escritores y del nacimiento de su amistad, y participa con él en las reuniones del cenáculo de la Bibliothèque de l'Arsenal (parte de la Biblioteca Nacional de Francia), cuna del Romanticismo. Ésta amistad dura hasta 1827-1830, cuando Nodier comienza a ser muy crítico con las obras de Hugo. Durante este período, Victor se reconcilia con su padre, que le inspirará los poemas Odas a mi padre y Après la bataille. Su padre fallece en 1828.
Cromwell, obra que publica en 1827, arma un escándalo. En el prefacio de este drama, Hugo se opone a las convenciones clásicas, en particular a las unidades aristotélicas de tiempo y lugar,N 4 y establece los primeros fundamentos de su drama romántico.
La pareja recibe a menudo y traba amistad con Sainte-Beuve, Lamartine, Mérimée, Musset o Delacroix.22 Su esposa Adèle mantiene una relación amorosa con Sainte-Beuve que tiene lugar durante el año 1831.23 Entre 1826 a 1837, la familia pasa temporadas con frecuencia en el Château des Roches en Bièvres, propiedad de Louis-François Bertin, director del periódico Journal des débats. Durante estas estancias, Hugo se encuentra con personajes como Berlioz, Chateaubriand, Liszt y Giacomo Meyerbeer, y escribe colecciones de poesía entre las que se encuentra Las hojas de otoño. En 1829 publica la colección de poemas Los orientales. El último día de un condenado a muerte aparece el mismo año y es seguida por Claude Gueux en 1834; en estas dos novelas cortas, Hugo muestra su rechazo hacia la pena de muerte. La novela Nuestra Señora de París se publica en 1831.

Los años del teatro

Ya en 1828, había montado una obra de juventud, Amy Robsart y, aunque también publica colecciones de poesías, como Las hojas de otoño (1831), Los cantos del crepúsculo (1835), Las voces interiores (1837), Los rayos y las sombras (1840), entre 1830 y 1843, Hugo se dedica casi exclusivamente al teatro.
1830 es el año de estreno de Hernani, obra que fue motivo de una larga serie de conflictos y enfrentamientos en torno a la estética teatral entre los «clásicos», partidarios de una jerarquización estricta de los géneros teatrales, y los «modernos», la nueva generación de románticos que, encabezados por Théophile Gautier, aspiraban a una revolución del arte dramático y se agrupaban en torno a Victor Hugo; estos conflictos pasaron a la historia de la literatura bajo el nombre de «La batalla de Hernani». Marion de Lorme, prohibida inicialmente en 1829, se estrenó en 1831 en el Teatro de la Porte Saint-Martin y El rey se divierte en 1832 en el Théâtre-Français, pieza que fue prohibida inmediatamente después de su estreno, lo que servirá a Hugo para indicar en el prefacio de su edición original de 1832. La aparición de este drama en el teatro dio motivo a un acto ministerial inaudito. Al día siguiente de su estreno remitió al autor, Jouslin de la Salle, director de escena del Teatro Francés, el siguiente oficio, cuyo original conserva: «En este momento, que son las diez y media, acabo de recibir la orden de suspender las representaciones de "El rey se divierte", que me comunica H. Taillor en nombre del ministro. Hoy 23 de noviembre.».
En 1833 conoce a la actriz Juliette Drouet, que se convierte en su amante y le consagrará su vida. Drouet lo salvará del encarcelamiento durante el golpe de Estado de Napoleón III. Hugo escribirá para ella numerosos poemas. Ambos pasan juntos cada aniversario de su encuentro y completan, año tras año, un cuaderno común que titulan cariñosamente Libro del aniversario. Además de Juliette, Hugo contó con numerosas amantes.

Lucrecia Borgia y María Tudor se estrenaron en el Teatro de la Porte Saint-Martin en 1833, y Angelo, tirano de Padua en el Théâtre-Français en 1835. Ante la falta de escenarios para representar los nuevos dramas Hugo decide, junto con Alejandro Dumas, crear una sala dedicada al drama romántico. Aténor Joly recibe, por orden ministerial, el privilegio que autoriza la creación del Théâtre de la Renaissance en 1836,28 donde se representará, en 1838, Ruy Blas.
Hugo accede a la Academia francesa en 1841, después de tres tentativas que resultaron infructuosas, esencialmente a causa de un grupo de académicos entre los que se encontraba Étienne de Jouy, que se oponían al romanticismo y al que combaten ferozmente.
En 1843 se estrenó Los burgraves, obra que no recibe el éxito esperado. Durante la creación de todas sus obras, Hugo se enfrenta contra todo tipo de dificultades materiales y humanas, como teatros poco propicios a los espectáculos de envergadura o reticencias de los actores franceses ante la audacia de sus dramas, y sus piezas reciben silbidos a menudo por parte de un público poco sensible al drama romántico, aunque también reciben por parte de sus admiradores vigorosos aplausos.
El 4 de septiembre de 1843, Léopoldine muere trágicamente en Villequier, en el río Sena, ahogada junto con su marido Charles Vacquerie tras el naufragio de su barco. Hugo se encontraba entonces en los Pirineos con Juliette Drouet, y se entera por la prensa de la muerte de su hija. El escritor se ve afectado terriblemente por esta muerte, que le inspirará varios poemas de Las contemplaciones —particularmente, «Mañana, desde el alba»—. Desde esta fecha y hasta su exilio, Hugo no escribirá nada más, ni teatro, ni novela ni poemas. Algunos autores ven en la muerte de Léopoldine y el fracaso de Los burgraves una posible razón de este desafecto del autor hacia la creación literaria,  mientras que otros ven más bien una posible atracción hacia la política, actividad que le ofrecería otra tribuna a sus actividades.

Acción política

Educado por su madre bretona en el espíritu del monarquismo, paulatinamente muestra interés y convencimiento hacia la democracia —«J'ai grandi» (crecí), escribe en el poema Écrit en 184633 en respuesta a un reproche de un amigo de su madre—.
Según Pascal Melka, Hugo tiene la voluntad de conquistar el régimen para tener influencia y poder así llevar a cabo sus ideas.34 Se hace entonces confidente de Luis Felipe I en 1844 y posteriormente par de Francia en 1845. Su primer discurso, realizado en 1846, es para defender la suerte de Polonia, descuartizada entre varios países, y en 1847 defiende el derecho de regreso de los desterrados, como Jérôme Napoleón Bonaparte.
Al inicio de la Revolución francesa de 1848, es nombrado alcalde del 8.º distrito de París, y posteriormente diputado de la Segunda República con escaño entre los conservadores. Durante los motines obreros de junio de 1848, Hugo participará personalmente en la matanza, comandando tropas frente a las barricadas en el distrito parisino para el que fue nombrado alcalde; más tarde desaprobará la sangrienta represión desarrollada tras la revuelta. En agosto de 1848 funda el periódico L'Événement. Apoya la candidatura de Carlos Luis Napoleón Bonaparte, elegido presidente de la República en diciembre de 1848. Tras la disolución de la Asamblea nacional, en 1849 es elegido para la Asamblea legislativa y pronuncia su Discurso sobre la miseria. Rompe con Luis Napoleón Bonaparte por su apoyo al envío de una expedición francesa contra la República Romana instaurada en 1849, que termina con el restablecimiento del papa en sus funciones, y progresivamente se enfrenta contra sus antiguos amigos políticos y reprueba su política reaccionaria.

Exilio

Cuando se produce el golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851, Hugo intenta huir pero es retenido; sin embargo un comisario francés se niega a detenerlo diciéndole «¡Sr. Hugo, no le arresto porque solamente detengo a la gente peligrosa!».
Hugo se exilia voluntariamente en Bruselas, y condena con fuerza el golpe de Estado, sus razones morales,  y a su autor, Napoleón III, en un panfleto publicado en 1852, Napoleón el Pequeño, así como en Historia de un crimen, escrito al día siguiente del golpe de Estado y publicado 25 años más tarde, y en Los castigos. El doloroso recuerdo de su hija Léopoldine —así como su curiosidad— le impulsan a iniciar experiencias relacionadas con el espiritismo y consignadas en Las mesas giratorias de Jersey, editado por Gustave Simon en 1923.45 Al publicarse Napoleón el Pequeño, por orden del gobierno belga se vio obligado a salir del país y se traslada a la dependencia británica de Jersey.
Expulsado de Jersey en 1855 por haber criticado la visita de la reina Victoria a Francia, se instala en la Hauteville House en Guernsey.47 Hugo forma parte de un grupo de proscritos que niegan a volver a Francia tras el decreto de amnistía que permite el regreso de todos los expulsados tras el golpe de diciembre; Víctor Hugo manifiesta: «Et s'il n'en reste qu'un, je serai celui-là» —Y si queda allí sólo uno, seré yo—.48 49 Estos años difíciles son muy fecundos desde el punto de vista literario; publica Los castigos (1853), obra en verso que tiene en su punto de mira el Segundo Imperio; Las contemplaciones, poesías (1856); La leyenda de los siglos (1859), así como una de sus obras más significativas, la novela Los miserables (1862). Rinde homenaje al pueblo de Guernsey en su novela Los trabajadores del mar (1866).
Recibe algunas visitas del continente, como la de Judith Gautier o la de Boucher de Perthes en 1860; este último lo describe como «un republicano gentilhombre, (...) muy bien establecido, viviendo como padre de familia (...) querido por sus vecinos y considerado por los habitantes.»

Regreso a Francia y muerte

Cuando Napoleón III firmó el decreto de 1859 de amnistía general de los presos políticos, Hugo se había negado a sacar provecho de esta gracia del «usurpador» («Quand la liberté rentrera, je rentrerai» —Cuando vuelva la libertad, volveré—) y tampoco lo hace en la de 1869. Finalmente regresa a Francia en septiembre de 1870, después de la derrota del ejército francés en la Batalla de Sedán y recibe una acogida triunfal por parte de los parisinos. Participa activamente en la defensa París durante el Sitio de París de 1870. Es elegido para la Asamblea nacional —ocupando un escaño por Burdeos— el 8 de febrero de 1871, pero dimite el mes siguiente como protesta contra la invalidación de Garibaldi. En marzo de 1871 se encontraba en Bruselas para arreglar la sucesión de su hijo Charles, cuando estalla la insurrección de la Comuna. Asiste a la rebelión y a su represión desde Bélgica y la desaprueba tan vivamente que es expulsado del país.52 Encuentra refugio durante tres meses y medio en el Gran Ducado —del 1 de junio 23 al 23 de septiembre—. Permanece sucesivamente en Luxemburgo, en Vianden —dos meses y medio—, en Diekirch y en Mondorf-les-Bains, donde se somete a una cura termal; finaliza allí la colección de poemas El año terrible. Regresa a Francia a finales de 1871. Lo solicitan varios comités republicanos, y acepta presentarse candidato para la elección complementaria del 7 de enero de 1872. Visto como «radical» debido a su voluntad amnistiar a los comuneros, es golpeado por el republicano moderado Joseph Vautrain. El mismo año, Hugo se traslada de nuevo a Guernesey, donde escribe la novela Noventa y tres.
En 1873 reside en París y se consagra a la educación de sus dos nietos, Georges y Jeanne, que le inspiran la colección El arte de ser abuelo. Recibe a muchos personajes, políticos y literarios, como los hermanos Goncourt, Lockroy, Clemenceau, Gambetta y otros. El 30 de enero de 1876 es elegido senador y milita en favor de la amnistía. Se opone al presidente Mac-Mahon cuando éste disuelve la cámara baja. En su discurso de apertura del Congreso Literario Internacional de 1878, Hugo se posiciona por el respeto de la propiedad literaria pero también por el fundamento del dominio público. En junio de 1878 se siente indispuesto —tal vez aquejado de un evento cerebrovascular—; se traslada a reposar cuatro meses a Guernesey en su residencia de Hauteville House, atendido por su «secretario benévolo», Richard Lesclide. Este mal estado de salud pone fin prácticamente a toda su actividad como escritor. No obstante continúan apareciendo regularmente numerosas selecciones, que recopilan poemas que datan de sus años de excepcional inspiración (1850-1870), como La Piedad suprema (1879), El asno (1880), Los cuatro vientos del espíritu (1881), la última serie de La leyenda de los siglos (septiembre de 1883) y otras, contribuyendo a la leyenda del viejo hombre inagotable hasta la muerte. Durante este período, muchas de sus obras son representadas de nuevo, como Ruy Blas en 1872, Marion de Lorme y María Tudor en 1873 o El rey se divierte en 1882.
Fue uno de los escritores más populares de su tiempo y aún hoy en día es uno de los más conocidos, y está considerado como uno de los pilares de la literatura francesa.

Su obra

Hugo fue un escritor prolífico. El conjunto de su extensa obra (seleccionada y organizada por sus ejecutores testamentarios Paul Meurice y Auguste Vacquerie) fue publicada por el editor y escritor Jean-Jacques Pauvert y representa casi cuarenta millones de caracteres reunidos en 53 volúmenes.

Novelista

Hugo publicó nueve novelas. La primera, Bug-Jargal, la escribió a los dieciséis años y la última, Noventa y tres, a los setenta y dos años de edad. Su narrativa novelística abarcó todas las edades del escritor, todas las modas y todas las corrientes literarias de su tiempo sin confundirse nunca totalmente con ninguna; en efecto, yendo más allá de la parodia, Hugo utiliza las técnicas de la novela popular ampliándolas y subvirtiendo los géneros y sobrepasándolos: si bien Han de Islandia (1823), Bug-Jargal (1826) o Nuestra Señora de París (1831) se asemejan a las novelas históricas en boga a principios del siglo XIX, sobrepasan este ámbito; Hugo no es Walter Scott y sus novelas se desarrollan hacia la epopeya y lo grandioso.
El último día de un condenado a muerte en 1829 y Claude Gueux en 1834 invitan a una reflexión social, pero no son fáciles a definir.76 El propio Hugo las califica como «novelas de hechos y novelas de análisis», a la vez históricas y sociales, pero sobre todo comprometidas en una lucha —la abolición de la pena de muerte— que sobrepasa de lejos el marco de la ficción. Podemos decir lo mismo de Los miserables, que aparece en 1862, en pleno período del realismo literario, pero del que toma pocas características. Este enorme éxito popular se mueve constantemente entre el melodrama popular, el encuadre realista y el ensayo didáctico.
En Los trabajadores del mar (1866) y en El hombre que ríe (1869), Hugo se acerca más a la estética romántica de principios del siglo, con sus personajes deformes, sus monstruos y su Naturaleza extraordinaria.
En 1874, Noventa y tres marca la materialización novelesca de un viejo tema hugoniano: el papel fundador de la Revolución francesa en la conciencia literaria, política, social y moral del siglo XIX. Mezcla la ficción y la historia, sin que la escritura marque la frontera entre las narraciones.
Sus novelas no son simplemente un divertimento: para Hugo el arte debe al mismo tiempo instruir y gustar y la novela casi siempre está al servicio del debate de ideas. Esta constante marca las novelas abolicionistas de su juventud y prosigue, en su madurez, a lo largo de sus numerosas digresiones sobre la miseria material y moral en Los miserables.
Poeta o novelista, Hugo es un dramaturgo de la fatalidad, y sus héroes están, como los héroes de la tragedia, ligados a las obligaciones externas y a la implacable fatalidad; unas veces imputable a la sociedad —Jean Valjean, Claude Gueux, el héroe de El último día de un condenado a muerte—, otras a la Historia —Noventa y tres—, o bien a su nacimiento —Quasimodo—. Su inclinación a la epopeya, hombres influenciados por las fuerzas de la Naturaleza, por la Sociedad, por la fatalidad, nunca dejó al autor; Hugo siempre se encontró con su público sin ceder nunca a los caprichos de la moda y nadie se asombra de que haya podido convertirse en un clásico en vida.

Dramaturgo

El teatro de Víctor Hugo se sitúa en una renovación del género teatral iniciado por Madame de Staël, Benjamin Constant, François Guizot, Stendhal y Chateaubriand.86 En Cromwell, obra de la que él mismo es consciente de que es irrepresentable en su época (pieza de 6414 versos e innumerables personajes),86 da rienda suelta a su idea del nuevo teatro. Publica al mismo tiempo un prefacio destinado a defender su obra y donde expone sus ideas sobre el drama romántico: un teatro «todo en uno»,86 a la vez drama histórico, comedia, melodrama y tragedia. Se reivindica en la linea de Shakespeare,86 levantando un puente entre Molière y Corneille. Expone su teoría de lo grotesco que se manifiesta bajo varias formas: del ridículo a lo fantástico pasando por lo monstruoso o lo horrible. Víctor Hugo escribió «Lo bello solo tiene una forma, lo feo tiene mil». Anne Ubersfeld habla sobre este tema del aspecto carnavalesco del teatro de Hugo, y del abandono del ideal de lo bello. Según Hugo, lo grotesco debe ir junto a lo sublime porque ambos son aspectos de la vida.
En el momento de la creación de sus demás obras, Hugo realiza numerosas concesiones para «educar» al público y llevarlo hacia su idea del teatro. Para él, el romanticismo es el liberalismo en la literatura. Sus últimas obras, escritas durante el exilio y nunca estrenadas durante su vida, fueron compiladas en una colección con el evocador título de Teatro en libertad. El teatro debe dirigirse a todos: el amante de la pasión, el de la acción o el de la moral. Para el autor el teatro tiene la misión de instruir, de ofrecer una tribuna para el debate de ideas y de presentar «las heridas de la humanidad con una idea consoladora».
Hugo sitúa sus obras principalmente en los siglos XVI y XVII, y se documenta mucho antes de comenzar a escribir, a menudo presenta una obra a tres bandas: el señor, la sirvienta y el malvado, donde confrontan y se mezclan dos mundos: el del poder y el de los servidores, donde los papeles se invierten (Ruy Blas, sirviente, desempeña el papel de un grande de España) y donde el héroe se muestra débil y el malvado tiene una faceta atractiva.
Como recurso estilístico utiliza el alejandrino, al que sin embargo da, cuando lo desea, una forma más libre, y son raras sus obras en prosa (Lucrecia Borgia, María Tudor).
Hugo cuenta con grandes defensores de su teatro, como Théophile Gautier, Gérard de Nerval, Hector Berlioz o Petrus Borel, pero también tuvo que enfrentarse a numerosas dificultades para la representación de sus obras. La primera dificultad es una oposición política; su cuestionamiento de los representantes del poder no gusta,Marion de Lorme es prohibida, también se prohíbe El rey se divierte tras su primera representación, los ultra-realistas arremeten contra Ruy Blas.
También está la coacción económica: en parís solamente hay teatros susceptibles de representar dramas, el Théâtre Français y el Teatro de la Porte Saint-Martin. Estos dos teatros subvencionados no nadan en la abundancia y son tributarios de los subsidios del Estado y sus directores vacilan a la hora de asumir riesgos. Hugo se quejaba de la falta de libertad que ofrecían.103 Esta es una de las razones que le llevan a emprender la aventura del teatro del Renacimiento.
La tercera, y más importante, es la oposición del propio mundo artístico. Muchos de los artistas y los críticos de su época son hostiles hacia la transgresión de los códigos culturales establecidos que representa el teatro de Hugo. Aprueban los grandes pensamientos que educan el alma pero se revelan contra todo lo relativo a lo grotesco, vulgar, popular o trivial. No apoyan todo que consideran excesivo, le reprochan su materialismo y su ausencia de moral. Critican con fuerza cada obra representada y a menudo se encuentran tras su prematura suspensión. El rey se divierte solo se representó una única vez, Hernani fue representada unas cincuenta veces con gran éxito pero no se reestrena en 1833, María Tudor se representa solo cuarenta y dos veces, Los burgraves son un fracaso, Ruy Blas es un éxito financiero pero es destrozada por la crítica.  Solo Lucrecia Borgia puede considerarse como un éxito total.
Florence Naugrette señala que el teatro de Hugo ha sido poco representado en la primera mitad del siglo XX. Es restablecido al interés contemporáneo por Jean Vilar en 1954, que representa sucesivamente Ruy Blas y María Tudor. Otros escenógrafos posteriores que hacen revivir Lucrecia Borgia (Bernard Jenny), Los burgraves y Hernani (Antoine Vitez), Marie Tudor (Daniel Mesguich), las obras del Teatro en libertad (L'Intervention, Mangeront-ils?, Mil francos de recompensa...) se representan de nuevo en los años 1960 y continúan siéndolo. En la actualidad se puede leer el conjunto de este Teatro en libertad en la edición realizada por Arnaud Laster. Naugrette subraya también las dificultades de interpretación del teatro de Hugo, y como hacerlo sin ser ni grandilocuente, ni prosaico, sin falso pudor, como presentar lo grotesco sin deslizarse hacia la caricatura y cómo administrar la inmensidad del espacio escénico; también recuerda el consejo de Jean Vilar: «Representar sin pudor confiando en el texto de Víctor Hugo».

Poeta

A los veinte años de edad, Hugo publica las Odas, colección que ya deja entrever, en el joven escritor, los temas recurrentes en su obra: el mundo contemporáneo, la historia, la religión y el papel del poeta, en particular. Posteriormente se vuelve cada vez menos clásico, cada vez más romántico, y Hugo seduce al joven lector de su tiempo a lo largo de las ediciones sucesivas de las Odas (cuatro ediciones entre 1822 y 1828).
En 1828, reúne bajo el título Odas y baladas toda su producción poética anterior. Frescos históricos, evocación de la infancia; la forma es todavía convencional, sin duda, pero el joven romántico ya se toma libertades con la métrica y la tradición poética. Este compendio permite percibir las primicias de una evolución que durará toda su vida: el cristiano convencido se muestra poco a poco más tolerante, su monarquismo que se vuelve menos rígido y concede un lugar importante a la muy reciente epopeya napoleónica; además, lejos de esquivar su doble herencia paternal (monárquica) (napoleónica) y maternal, el poeta se enfrenta a ella, y se esfuerza en poner en escena lo contrario (la llamada antítesis hugoniana) para sobrepasarla:

«Les siècles, tour à tour, ces gigantesques frères,
Différents par leur sort, semblables en leurs vœux,
Trouvent un but pareil par des routes contraires.»    «Los siglos, día a día, estos gigantescos hermanos,
Diferentes por su suerte, semejantes en sus deseos,
Encuentran un fin semejante por caminos contrarios.»
Odas y baladas, Libro segundo, «L'histoire»

Posteriormente se alejará en su obra de las preocupaciones políticas inmediatas, en lugar de las cuales prefiere —un tiempo— el arte por el arte. Inicia Los orientales (Oriente era un tema en boga) en 1829, (el año de El último día de un condenado tiene muerte).
El éxito es importante, su fama de poeta romántico se afianza y sobre todo, su estilo se confirma al poner en escena la guerra de independencia de Grecia (la elección de mostrar el ejemplo de estos pueblos que se desembarazan de sus reyes no es inocente en el contexto político francés del momento), tema que también inspiró a Lord Byron o Delacroix.
Desde Las hojas de otoño (1832), Los cantos del crepúsculo (1835) y Las voces interiores (1837), hasta la colección Los rayos y las sombras (1840), se resaltan los temas principales de una poesía todavía lírica, el poeta es un «alma en las mil voces» que se dirige a la mujer, a Dios, a los amigos, a la naturaleza y finalmente —con Los cantos del crepúsculo— a los poderosos, que son responsables de las injusticias de este mundo.
Estas poesías emocionan al público porque abordan con una aparente simplicidad los temas familiares; sin embargo, el autor no puede resistirse a su gusto por lo épico y lo grandioso.
A partir del exilio comienza un período de creación literaria que está considerada como la más rica, original y poderosa de su obra. Es por entonces cuando verán la luz algunos de sus poemas más importantes.
Los castigos son unos «versos de combate» que tienen como misión, en 1853, hacer público el «crimen» del «miserable» Napoleón III: el golpe de Estado del 2 de diciembre. Profeta de las desgracias que esperan a Napoleón III, Hugo se muestra cruel, satírico, incluso grosero («puerco en la cloaca») para castigar a «el criminal». Pero Hugo también se convierte en poeta de los tiempos mejores como en Stella; el poeta adquiere entonces tonos casi religiosos. En cuanto a la forma literaria de Los castigos, es de una riqueza extrema, y el autor recurre a múltiples recursos como la fábula, la epopeya, la canción o la elegía.
Unos años más tarde, Hugo declara, a propósito de Las contemplaciones que aparecen en 1856: «¿Qué son Las contemplaciones?: Las memorias de un alma». Apoteosis lírica, marcada por el exilio en Guernesey y la muerte (cf. Pauca Meae) de la hija adorada: el exilio afectivo, el exilio político: Hugo se dirige al descubrimiento solitario del yo y del universo. El poeta, al igual que en Los castigos, se convierte él mismo en profeta, voz del más allá, viendo secretos de la vida después de la muerte y quien intenta perforar los secretos de las intenciones divinas. Pero, al mismo tiempo, Las contemplaciones, con lirismo amoroso y sensual, contiene algunos de los poemas más célebres inspirados por Juliette Drouet. Las contemplaciones son una obra multiforme, como el mismo indica, de las «memorias de un alma».
Finalmente, La leyenda de los siglos, su obra maestra de poesía, sintetiza la historia del mundo en una gran epopeya aparecida en 1859; «L'homme montant des ténèbres à l'Idéal»(El hombre asciende de las tinieblas al ideal), esto es, la ascensión lenta y dolorosa de la humanidad hacia el progreso y la luz.
Unas veces lírico, otras épico, Hugo está presente en todos los frentes y en todos los géneros: emocionó profundamente a sus contemporáneos, exasperó los poderosos e inspiró a los más grandes poetas. Así lo recuerda Simone de Beauvoir: Su 79.º aniversario fue celebrado como una fiesta nacional: 600 000 personas desfilaron bajo sus ventanas, le habíamos levantado un arco de triunfo. La avenida de Eylau fue bautizada poco después como avenida Victor-Hugo y hubo un nuevo desfile en su honor el 14 de julio. Hasta la burguesía se había reunido.

Testigo viajero

Hugo realizó muchos viajes hasta 1871. Durante sus viajes, utiliza cuadernos de apuntes de dibujos y notas.120 121 Así, se puede citar el relato de un viaje realizado a Ginebra y a los Alpes con Charles Nodier.122 También realiza cada año un viaje de un mes de duración con Juliette Drouet, visitando una región de Francia o de Europa y vuelve con notas y dibujos.123 De tres viajes por el Rin (1838, 1839, 1840), acumula una colección de cartas, notas y dibujos publicada en 1842 y completada en 1845.124 Durante los años 1860, atraviesa muchas veces el Gran Ducado de Luxemburgo como turista, mientras viaja sobre el Rin alemán (1862, 1863, 1864, 1865). Cuando regresa a París, en 1871, deja de viajar.

Dibujante

A su talento como escritor, también hay que añadir el dibujo. Aunque si bien es cierto que el artista no eclipsó al poeta, no se debe olvidar el trabajo pictórico de Hugo, al que se consagraron numerosas y prestigiosas exposiciones durante los últimos años (en el momento del centenario de su muerte, en 1985, «Soleil d'Encre» en el Museo del Petit Palais y «Dessins de Victor Hugo» en la casa en la que vivió bajo la Monarquía de Julio en la Plaza de los Vosgos; pero también, más recientemente, en Nueva York, Venecia, Bruselas o Madrid).
Fue un artista autodidacta y obras son, en general, de pequeño tamaño; en ocasiones le sirven para ilustrar sus escritos (Los trabajadores del mar), y en otras para enviárselas a sus amigos el día de año nuevo y otras celebraciones. Su faceta artística, que desarrollará toda su vida, le divierte. Al principio, sus trabajos son de factura más bien realista; pero con el exilio y la confrontación mística del poeta con el mar, adquirirán una dimensión casi fantástica.127
Esta faceta del talento de Hugo no pasa desapercibida a sus contemporáneos y le valdrá las alabanzas de, particularmente, Charles Baudelaire: «No encontré en las exposiciones de Salón la magnífica imaginación que fluye en los dibujos de Víctor Hugo como el misterio en el cielo. Hablo de sus dibujos a tinta china, porque es demasiado evidente que en poesía, nuestro poeta es el rey de los paisajistas.».

lunes, 25 de febrero de 2013

CINE

Fausto



Drama-Duración: 138 minutos
Título original: Faust
Clasificación: Apta para mayores de 16 años
Actores: Antje Lewald, Anton Adasinski, Florian Brückner, Georg Friedrich, Hanna Schygulla, Isolda Dychauk, Johannes Zeiler, Alexsandr Sokurov.
Directores: Alexsandr Sokurov.
Guionistas: Aleksandr Sokurov, Marina Koreneva.
Director de fotografía: Bruno Delbonnel.
Música: Andrey Sigle.
Montaje: Jorg Hauschild.

Sinopsis
 Fausto es un pensador, un portavoz de ideas, un transmisor de palabras, un maquinador, un soñador. Un hombre anónimo empujado por instintos básicos: el hambre, la codicia, la lujuria. Una criatura infeliz y perseguida.

Crítica: por Maximiliano Reimondi

Calificación: Buena

Fausto fue la ganadora de la última edición del Festival de Venecia y, de esta manera, tras una extensa y geométrica trayectoria, Sokurov alcanzó su primer reconocimiento, en cuanto a premios importantes de la Europa occidental.
Además, el mismo trabajo supone un cierre en la estructura de la obra del realizador, dado que actúa como broche de la tetralogía que el director ha destinado al estudio de la naturaleza del poder. Las anteriores se centraban en la instantánea del ocaso de tres grandes figuras históricas: Hitler (Moloch, 1999), Lenin (Taurus, 2001) e Hiroito (Solntse, 2005). Fausto es el epílogo conclusivo que funde sus raíces en el mito del pacto con el diablo. En ella se elucubra una disertación, que tiene mucho de metafísica del mal, en torno a la corrupción y la decadencia. Utiliza como vehículo la obra de Goethe, especialmente su primera parte, y, aunque no sea una adaptación literal, acaba siendo más fiel que, por ejemplo, otra gloriosa traslación al cine, la mítica y monumental cinta de Murnau.
El Fausto de Sokurov es un racionalista de la Ilustración (niega que exista el alma), un doctor con exceso de bilis negra, atrapado en un mundo monstruoso e irracional que acaba sucumbido bajo las manipulaciones del diablo. El hombre es un ser débil y ambicioso que ansía riqueza (aqueja un hambre famélica y no tiene dinero). Se trata de un papel protagonista que, como ya pasaba con el Mefisto de Emil Jannings, acabará devorado en la pantalla por un cínico usurero (profesión humana que adopta el Mefisto de Sokurov), donde no faltan hirientes punzadas a la Iglesia. El perfil que se dibuja de un viejo, repulsivo y decrépito Mefistófeles.
Siguiendo con el mismo Taurus, también podemos decir, que de las tres, es con la que guarda más relación. No solo por el diablo, que nos recuerda el retrato claustrofóbico de los últimos estertores de Lenin, sino por el tono ofuscado y desapacible, junto con el exacerbado tratamiento estético.
No obstante, Fausto, bajo la paleta de Bruno Delbonnel, encuentra una expansión que le permite erigirse en una especie de súmmum y compendio de las experimentaciones visuales que son características en la filmografía del director. de Madre e hijo (Mat i Syn, 1997). Un catálogo colosal, que bajo la escritura del responsable de la fotografía de Amélie (2001), el cual trabaja por primera vez con el ruso, se olvida de lo idealizado y lo bello, para trabajar en los cavernosos tintes de lo desagradable y lo soez.
Quizás por ello, Margarita pierde el candor y la posterior condición estatuaria de mártir de la Gretchen de Murnau. Es una mezcolanza entre lo vertiginoso del ideal clásico y la disonancia de éste al hacerlo terrenal. A resultas de ello, la imposición de la belleza de Margarita a Fausto aparece como externa y equívoca para el espectador, porque se hace más evidente el vínculo de lo bello con la muerte, el ideal con lo putrefacto.
Eso provoca que la sensación de visionar Fausto no sea del todo placentera. Sokurov se hace áspero y desagradable, radicaliza su imaginario en descomposición y escarba en las fosas del mal gusto. No hay mayor declaración de intenciones que aquel plano aéreo con el que da inicio, forzosamente irreal mediante la digitalización, para posarse directamente en un cadáver -teniendo en primer plano su pene purulento-, para que después comprobemos cómo el doctor Fausto revuelve las entrañas del cadáver al que le está haciendo la autopsia.
Porque el film es como la mandrágora, una flor que nace en el patíbulo de los ahorcados. Y en ese sentido,  recoge el aliento pictoricista y habitual del director, ahondando en la figuración y composición asimétrica e insólita de la pintura barroca, un aire denso y abigarrado que supura, que se hace corpóreo y telúrico. Eso hace que el enervante e hipnótico dinamismo de la cámara, o la presión de los cuerpos apretándose en el marco de visión, como la secuencia del paso del ataúd hacia la iglesia.
El  fastuoso tratamiento plástico del film, con su exhaustivo trabajo con la luz, su aplanamiento del volumen mediante la ensayada anamorfosis del díptico Madre e hijo y Padre e hijo, o sus enigmáticos velos brumosos traza una fascinante fantasía desbocada y devuelve al espectador una sensación de irrealidad espectral. Como si las esencias del mito brotasen de las tinieblas y al chocar con la luz se disolviese el grosor y se distorsionasen las figuraciones.
Es toda una experiencia asistir a esta ópera densa del horror, que busca lo patético a través de la emoción violenta y fuera de control. Es quizás una de las aproximaciones contemporáneas más cercanas a lo sublime en términos kantianos, un placer paradójico próximo al terror.









sábado, 23 de febrero de 2013


                                             COLORES DE POETA


                                                


                                          Fluyen suaves las palabras
                                                    y mi canto finaliza en el infinito.
                                                    El río nada en rojo
                                                    y me fundo en sus brazos;

                                                   El útero de la ribera
                                                   se desgarra en un sueño
                                                   y su estética se gasta en demasía.


                                                                           Maximiliano Reimondi

viernes, 22 de febrero de 2013


                            LOS SOLDADITOS DE LA DROGA


                                                 



Muchos no saben que en algunos barrios de Rosario, la vida no vale nada. Allí, algunos chicos prefieren cobrar 150 pesos por día para trabajar como “soldados” de los narcos antes que ir a la escuela. Viven en barrios en los que los militantes de movimientos sociales que intentaron instalar comedores populares y sacar a los chicos de la calle fueron baleados por los narcos, quienes vieron peligrar su dominio territorial y su negocio. Ya hubo tres hechos en los que las víctimas fueron militantes sociales, que en los últimos años ocuparon el lugar que el Estado dejó vacío.
Mercedes Delgado, Jeremías Trasante, Claudio y Adrián Rodríguez, Carlos y Ariel Ferreyra, Gastón Arregui y Gonzalo Miranda son militantes que fueron blanco de la furia narco. A los cuatro primeros, los asesinaron. A los Ferreyra y Arregui los balearon y salvaron sus vidas de milagro. Amenazados, se tuvieron que mudar del barrio Nuevo Alberdi. Al declarar ante la Justicia federal denunciaron a un subcomisario por proteger a un traficante, dueño de una cocina de droga que funciona a cuatro cuadras de la seccional. Los tres heridos señalaron a cuatro jóvenes que trabajan como “soldados” para narcos de la zona como autores del ataque.
Hasta el mes de febrero de 2013, hubo más de 15 asesinatos, en Rosario. La mayoría de esas muertes se produjo en ajustes de cuentas entre bandas de narcotraficantes. Por ejemplo, podemos citar el asesinato de Maximiliano Rodríguez (implicado en la masacre de Barrio Moreno, en la madrugada del 1 de enero de 2012). La novia de la víctima, de 19 años, fue cómplice de los asesinos, que lo esperaron al “quemadito”, 90 minutos, en las calles Corrientes y Pellegrini, para matarlo y la jovencita estaba ubicada a 20 metros del hecho. Además, fueron asesinadas personas inocentes que quedaron atrapadas en el medio de los tiroteos.
Gonzalo Basualdo, abogado penalista y vecino de La Tablada, afirma que “Rosario es una de las ciudades más violentas e inseguras de la Argentina. Esta compleja situación es el resultado del incremento del narcotráfico y de la corrupción en la fuerza policial. Muchos jóvenes ingresan en el mercado de los narcos y se dedican a la venta de droga y a <sicariar>. Así reciben dinero y droga para su consumo”.
Barrio La Tablada es uno de los más peligrosos. Allí, en 2012, fueron asesinados 20 jóvenes. En lo que va de 2013, se registraron dos homicidios. ¿Por qué las autoridades no recorren la esquina de Uriburu y Ayacucho y observan a los “soldados” que custodian a los puestos de venta de droga y que llevan sus manos a la cintura ante la presencia de un vehículo desconocido o que circula a marcha lenta? La ausencia de  la policía en La Tablada es notable como en otros sitios peligrosos de la ciudad.
José Ferrara, integrante del Instituto de Ciencias Penales del Colegio de Abogados de Rosario, opina que “acá el gobierno perdió la batalla contra la droga. Un “soldado” contratado por custodiar un búnker donde se vende cocaína supera lo que cobra por año un policía”.
Parte de la cúpula de la policía provincial estuvo sospechada de corrupción y vínculos con distintas bandas de narcotraficantes que pagan entre 4.000.000 y 5.000.000 de pesos mensuales para poder operar.
Una denuncia del periodista-escritor-político Carlos Del Frade indica que el juzgado nacional en lo criminal y correccional federal número 12 de San Isidro a cargo del doctor Sergio Torres está investigando, desde agosto de 2012, una denuncia presentada por una secretaría nacional (que pidió expresamente no ser nombrada) en la que hace un pormenorizado diagnóstico de la situación del narcotráfico en la ciudad de Rosario.
En ella están citados empresarios, oficiales de la policía santafesina, organizaciones vinculadas al negocio ilegal y existen escuchas telefónicas en donde aparece en repetidas oportunidades el nombre de Marcos Escajadillo en contacto con una persona con la que tramitan cambio de dinero por dólares en el subsuelo de una empresa ubicada en cercanías de la intersección de las peatonales San Martín y Córdoba.
Esta es la triste realidad de nuestra ciudad, en la cual las autoridades que se dicen “socialistas” niegan y acusan a la oposición de estigmatizar a Rosario y mentir. Mientras tanto, no se hace nada y estamos sitiados por la mafia, el narcotráfico y los sicarios.



                                                                     Maximiliano Reimondi

miércoles, 20 de febrero de 2013


Manuel Belgrano y la Batalla de Salta



El 20 de febrero de 1813 tuvo lugar la Batalla de Salta, donde se enfrentaron las fuerzas patriotas del Ejército Norte, al mando del general Manuel Belgrano, y las realistas, conducidas por el general Pío Tristán. La contienda, que se desarrolló en los campos de Castañares, se decidió a favor de las tropas patriotas.

Belgrano ya se había impuesto sobre el general peruano en Tucumán el 24 de septiembre de 1812. Pero en esta oportunidad, las tropas patriotas combatían por primera vez enarbolando la bandera celeste y blanca. Una semana antes del combate, el 13 de febrero, Belgrano había hecho jurar la bandera en el Río Pasaje, luego denominado Juramento, y en nota a la Asamblea expresaba sobre el trascendental episodio: “Yo no puedo manifestar a V.E. cuánto ha sido el regocijo de las tropas y demás individuos que siguen este ejército: una recíproca felicitación de todos por considerarse ya revestidos con el carácter de hombres libres, y las más ardientes y reiteradas protestas de morir antes de volver a ser esclavos, han sido las expresiones comunes con que han celebrado tan feliz nueva y que deben afianzar las esperanzas de cimentar, muy en breve, el gran edificio de nuestra libertad civil”.

Tras la victoria de Salta, “el padre de la patria” garantizó a los vencidos su libertad siempre que juraran no volver a empuñar las armas contra las Provincias Unidas del Río de la Plata, un gesto inusual de magnanimidad que le granjeó no pocas críticas del gobierno, a las que Belgrano aludiría con grandeza en carta a Feliciano Chiclana: “Siempre se divierten los que están lejos de las balas, y no ven la sangre de sus hermanos, ni oyen los clamores de los infelices heridos; también son ésos los más a propósito para criticar las determinaciones de los jefes: por fortuna, dan conmigo que me río de todo, y que hago lo que me dictan la razón, la justicia, y la prudencia, y no busco glorias sino la unión de los americanos y la prosperidad de la Patria”.

A continuación reproducimos la nota que enviara el general patriota al gobierno central, tras la victoria del 20 de febrero de 1813.

Fuente: Documentos de Belgrano, Tomo IV, Buenos Aires, Imprenta de Coni Hermanos, 1914, pág. 366.
“Excelentísimo señor:

El Todopoderoso ha coronado con una completa victoria nuestros trabajos: arrollado con las bayonetas y los sables el ejército al mando de don Pío Tristán se ha rendido del modo que aparece de la adjunta capitulación: no puedo dar a V.E. una noticia exacta de los muertos y heridos ni tampoco de los nuestros, lo cual haré más despacio, diciendo únicamente por lo pronto que mi segundo el mayor general Díaz Vélez ha sido atravesado en un muslo de bala de fusil cuando ejercía sus funciones con el mayor denuedo conduciendo la ala derecha del ejército a la victoria en su desempeño; el del coronel Rodríguez, jefe de la ala izquierda, y el de todos los demás comandantes de división, así de infantería como de caballería, e igualmente el de los oficiales de artillería y demás cuerpos del ejército, ha sido el más digno y propio de americanos libres que han jurado sostener la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata, debiendo repetir a V.E. lo que le dije en mi parte de 24 de septiembre pasado, que desde el último soldado hasta el jefe de mayor graduación e igualmente el paisanaje se han hecho acreedores a la atención de sus conciudadanos, y a las distinciones con que no dudo que V.E. sabrá premiarles.

Dios guarde a V.E. muchos años, 20 de febrero (a la noche) de 1813.”

Fuente
www.elhistoriador.com.ar


                                                           Maximiliano Reimondi

viernes, 15 de febrero de 2013


El papa ¿renuncia, dimite o abdica?: la cuestión lingüística




La noticia de que Benedicto XVI había decidido abandonar el papado provoca las primeras dudas lingüísticas: un papa… ¿dimite?, ¿renuncia? o ¿abdica?
Al cotejar  la propia declaración papal, Benedicto XVI en su intervención original en latín empleó el verbo renuntiare y en las traducciones a diversos idiomas publicadas en la web del Vaticano aparecían los términos renuncio, renoncer, renounce, rinunciare
Consultada por la Fundéu BBVA, la Conferencia Episcopal Española fue clara: «el papa no dimite ni abdica, el papa renuncia a su ministerio» conforme a lo que establece el Código de Derecho Canónico.
El siguiente paso fue consultar el diccionario de la Real Academia Española, que nos da algunas pistas: la primera acepción de abdicar, la más apropiada en este caso, es ‘ceder su soberanía o renunciar a ella’ según una definición que empieza aclarando que esto es ‘dicho de un rey o príncipe’.
Dimitir, dice el DRAE, es ‘renunciar, hacer dejación de algo como un empleo, una comisión, etc.’
Y por último renunciar supone ‘hacer dejación voluntaria, dimisión o apartamiento de algo que se tiene, o se puede tener’ o ‘desistir de algún empeño o proyecto’.
Por tanto parece que, como dice el lexicógrafo Martínez de Sousa, «el que abdica renuncia, el que dimite renuncia, el que cesa renuncia y, por supuesto, el que renuncia renuncia».
Así las cosas, estos verbos parecen tener un sentido muy próximo, si no equivalente, lo que los haría casi sinónimos.

Pues bien, a lo largo de la historia han abdicado o renunciado los siguientes papas: San Ponciano (230-235), San Martín I (644-654), San Celestino V (1294-1294), y Gregorio XII (por cierto, único de los papas abdicantes que no es santo). Posiblemente lo hizo también San Silverio (536-537).
 Debo de mencionar el curioso caso de Pío VII, papa que llega a firmar una abdicación que, sin embargo, no consumará. Y es que los quince primeros años de su largo pontificado de veintitrés, toca a Barnaba Chiaramonti, que tal era su nombre de pila, hacer frente a la dura circunstancia que para Roma representará la irrupción en la escena europea de Napoleón Bonaparte, cuya política respecto de los estados pontificios pasaba por la anexión al Imperio francés de su vasto territorio entonces, y por el sometimiento del Pontífice a sus criterios.
 Cuando “a petición” de Napoleón, -una petición producida de esa manera tan especial que tenía el Emperador de pedir las cosas-, Pío VII acude a París para coronarlo emperador en 1804 de la forma en que con maestría retrató el pintor francés David, Pío VII no inicia viaje sin dejar firmada su abdicación, todo ello en previsión de acabar siendo hecho prisionero, según muchos temían ocurriera. Como al final la temida detención no se produce, Pío VII pudo volver a Roma, y su abdicación, en consecuencia, no se pronunció nunca.
 Más cerca ya de nuestros días, mucho se especuló con la posibilidad de que también Pablo VI hubiera pensado en abandonar el trono de Pedro en un momento anterior al de su muerte, basada en algunos hechos que se probaron más irrelevantes de lo que muchos quisieron creer en su momento: sus iniciativas de inhabilitar a los cardenales electores a los ochenta años o la de fijar la edad recomendable para la dimisión de los obispos a los setenta y cinco, como si quisiera establecer que existía una edad máxima para cada cargo eclesiástico, e incluso la solemne visita que tres años después de su elección realizaría el 1 de septiembre de 1966 a la tumba de San Celestino V, de quien hemos hablado arriba, dieron pábulo al rumor, si bien lo cierto es que, como muchos de Vds. recordarán, el final del pontificado de Pablo VI no se produjo, finalmente, sino con su muerte, acaecida el día 6 de agosto de 1978, cuando tenía ochenta años de edad.
  



miércoles, 13 de febrero de 2013


LINCOLN




 Dirección: Steven Spielberg. País: USA. Año: 2012.Duración: 150 min. Género: Biopic, drama, histórico. Interpretación:Daniel Day-Lewis (Abraham Lincoln), Tommy Lee Jones (Thaddeus Stevens), Sally Field (Mary Todd Lincoln), Joseph Gordon-Levitt (Robert Lincoln), David Strathairn (William H. Seward), Tim Blake Nelson  (Richard Schell), James Spader (W.N. Bilbo), Lee Pace (Fernando Wood), Jackie Earle Haley (Alexander Stephens), Hal Holbrook (Preston Blair), John Hawkes (Robert Latham), Bruce McGill (Edwin Stanton), Jared Harris (general Ulysses Grant). Guion:Tony Kushner, John Logan y Paul Webb; inspirado en el libro “Team of rivals: The political genius of Abraham Lincoln”, de Doris Kearns Goodwin. Producción: Kathleen Kennedy y Steven Spielberg. Música: John Williams. Fotografía: Janusz Kaminski.Montaje: Michael Kahn. Diseño de producción: Rick Carter. Vestuario: Joanna Johnston. 


Crítica: por Maximiliano Reimondi
Calificación: Muy buena

Es una película súper política, ausente de grandes fastos y épicas batallas en el barro.  
La Guerra de Secesión sigue su curso. La esclavitud sigue su curso. Es momento de afrontar tiempos duros, y Abraham Lincoln (Daniel Day-Lewis) tiene que resolver la papeleta de la mejor manera posible. Steven Spielberg dirige “Lincoln”, hercúleo y evidente aspirante a las principales categorías de los próximos Oscar que se encamina ahora al difícil reto de seducir al público no yanqui con una historia que en este caso no puede tacharse de patriótica o flemática, ya que atraviesa directamente la columna vertebral de la tierra de las barras y las estrellas. Es una gran película, ojo, pero queda más como un repaso enciclopédico de la figura central y sus circunstancias que como un entretenimiento spielbergiano a disfrutar con un bol de palomitas. No hay colosalismo bélico ni fragores estrepitosos, hay debate interno y externo. Mucho. Aquí la loa no sólo no molesta, sino que está incluso justificada. Y es que se trata del norteamericano más reverenciado de todos los tiempos.
«Nadie ha sido tan amado por el pueblo como tú». La atípica labor de contención del cineasta en términos artísticos es tal que el resultado adquiere incluso tintes de trabajo pedagógico, destinado a los espectadores reacios a leer libros que expliquen desde ese pasado las claves de este presente ─uno de los puntales de la rama más humanista del director, por otro lado─. Técnicamente es una producción excelente, por supuesto, pero calmada y reposada, analítica, sin grandilocuencias visuales ─fantástica foto de Janusz Kaminski, claro; sólida edición de Michael Kahn, obviamente─ ni musicales ─sereno, manso trabajo de John Williams─, que propone un dilema moral, personal, social y político al que se enfrenta un hombre definido como esencialmente bondadoso ─y divertidamente propenso a la anécdota y la batallita─ pero consciente de la necesidad de aceptar un más que considerable nivel de corrupción y picaresca para alcanzar su objetivo. 
El reparto es excelente, una acumulación de talentos. Destacaremos el trabajo de Daniel Day-Lewis, que puede pasar a recoger su estatuilla cuando mejor le venga ─con permiso de Joaquin Phoenix, cuidado─, una Sally Field colosal, el mejor Tommy Lee Jones en años ─y ya es decir─ y el tridente pillo formado por Tim Blake Nelson, John Hawkes y un espectacular James Spader. Puede que cueste un poco sumergirse en su entramado, pero una vez dentro de “Lincoln” ya resulta difícil salir. Y quien se sienta especialmente fascinado, puede dejarse llevar definitivamente y empalmar su visionado ─en versión original obligada─.


martes, 12 de febrero de 2013


CARNAVAL

   




El carnaval es una celebración pública que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana, con fecha variable (entre febrero y marzo según el año), y que combina algunos elementos como disfraces, desfiles, y fiestas en la calle. Por extensión se llaman así algunas fiestas similares en cualquier época del año. A pesar de las grandes diferencias que su celebración presenta en el mundo, su característica común es la de ser un período de permisividad y cierto descontrol.
En la noche del Carnaval todo vale y dice la leyenda que por eso se ponen máscaras.
El origen de su celebración parece probable de las fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del toro Apis en Egipto. Según algunos historiadores, los orígenes de esta festividad se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5.000 años, con celebraciones muy parecidas en la época del Imperio Romano, desde donde se expandió la costumbre por Europa, siendo llevado a América por los navegantes españoles y portugueses a partir del siglo XV.
El carnaval está asociado principalmente con el catolicismo, y en menor medida con los cristianos ortodoxos orientales; las culturas protestantes usualmente no celebran el carnaval o tienen tradiciones modificadas, como el carnaval danés.
Según el libro Guinness de los récords, la celebración del carnaval más grande del mundo es la de Río de Janeiro;1 y la mayor agrupación carnavalesca (comparsa), Galo da Madrugada de la ciudad de Recife, sitio de otro carnaval muy importante.2 Otros carnavales internacionalmente famosos son los de Santa Cruz de Tenerife y Cádiz en España, Oruro en Bolivia, Venecia en Italia, carnaval de Barranquilla y el Pasto en Colombia, Veracruz y Mazatlán en México. El más largo es el de Gualeguaychú en Entre Ríos, Argentina, ya que dura desde el primer fin de semana de enero hasta el primer fin de de semana de marzo.
Los etnólogos encuentran en el carnaval elementos supervivientes de antiguas fiestas y culturas, como la fiesta de invierno (Saturnalia), las celebraciones dionisíacas griegas y romanas (Bacanales), las fiestas andinas prehispánicas y las culturas afroamericanas. Algunos autores consideran que para la sociedad rural, fuertemente estructurada por el cristianismo, el tiempo de «carnestolendas» ofrecía mascaradas rituales de raíz pagana y un lapso de permisividad que se oponía a la represión de la sexualidad y a la severa formalidad litúrgica de la Cuaresma.


Etimología

El carnaval es una fiesta de origen pagano recuperada en la Italia de la Edad Media.
A comienzos de la Edad Media la Iglesia Católica propuso una etimología de carnaval: del latín vulgar carne-levare, que significa 'abandonar la carne' (lo cual justamente era la prescripción obligatoria para todo el pueblo durante todos los viernes de la Cuaresma).
Posteriormente surgió otra etimología que es la que actualmente se maneja en el ámbito popular: la palabra italiana carnevale, que significaba la época durante la que se podía comer.
Pero a fines del siglo XX varios autores comenzaron a sospechar el origen pagano del nombre. Carna es la diosa Celta de las habas y el tocino. También estaría conectada con fiestas indoeuropeas, dedicadas al dios Karna (que en el Mahabhárata aparece como un ser humano, hermano mayor de los Pándavas, hijo del dios del Sol y la reina Kuntí).
Actualmente el carnaval se ha convertido en una fiesta popular de carácter lúdico. El término «Carnaval» se aplica también a otros tipos de festividades que no están situadas en el tiempo de las carnestolentas (tiempo previo a la cuaresma), pero que comparten elementos similares, tales como los desfiles de las comparsas

El carnaval en el mundo

Argentina

En la Argentina la celebración del carnaval tiene una gran importancia y se realiza de maneras diversas de acuerdo a la región geográfica cultural.
En la región noroeste andina, las celebraciones de carnaval señalan la subsistencia de antiguas tradiciones indígenas pertenecientes a la civilización andina prehispánica. Los hitos más importantes dentro de las ceremonias de carnaval son el desentierro y el entierro del diablo de carnaval. El carnavalito, es un estilo folclórico centenario, desarrollado precisamente para las celebraciones.
En la región mesopotámica, limítrofe con Brasil y Uruguay, existen importantes celebraciones en un estilo similar al carnaval brasileño, aunque con elementos de la cultura rioplatense como el candombe. De gran fama, son los que tienen su centro en la ciudad de Corrientes, en la provincia del mismo nombre, que ofrecen desfiles de carrozas y comparsas con vestuarios muy lujosos ostentando el título de la ciudad "Capital Nacional del Carnaval", considerado uno de los carnavales mas importantes del mundo [cita requerida]. También son de importancia el Carnaval de Gualeguaychú, denominado Carnaval del País, y el de Gualeguay, en la provincia de Entre Ríos, por su majestuosidad, cantidad de integrantes que desfilan y sus corsódromos con una capacidad para 40.000 y 17.000 personas respectivamente.
En la Provincia de Buenos Aires, es famoso el carnaval de Lincoln, ciudad que ha sido declarada "capital nacional del carnaval artesanal".
En la ciudad de Buenos Aires, se festeja al ritmo del bombo y el platillo, de las murgas porteñas. La mayoría de los barrios tienen su corso con sus murgas.
En la ciudad de Rosario, también se festeja al ritmo del bombo y el platillo, con las murgas rosarinas a pleno, haciéndolo en un espacio a tal efecto y además en distintos barrios recorriendo así la ciudad.
En la Provincia de La Rioja (Argentina) La Chaya Riojana es una fiesta ancestral y popular muy ligada al Carnaval, que reconoce como principal protagonista al Pujllay, un muñeco de trapo de tamaño natural con cabeza canosa en torno al cual se desarrolla la celebración. Este dios del carnaval nace el sábado anterior al festejo y su entierro tiene lugar el Domingo de Cenizas. Actualmente la Chaya se festeja en todos los barrios regada de buen vino y con el aire perfumado de albahaca, realizándose los tradicionales “Topamientos” entre familias, presididos por el “Compadre” y la “Cuma”.
La convocatoria multitudinaria es el festival folklórico que se realiza por las noches en El Estadio del Centro, con la particularidad de que unos pocos escuchan sentados a los artistas, mientras los demás disfrutan jugando con harina y bailando al ritmo pegadizo de chayas, chacareras, zambas y demás ritmos folclóricos.

Bélgica

En varias regiones de Bélgica se celebran los carnavales durante el mes de Febrero; destacan los carnavales de las regiones de Binche, Aalst, Heist y Malmedy.
Uno de los carnavales más antiguos de Bélgica se celebra en la ciudad de Binche, ésta celebración data desde el siglo XVI y se celebra tres días antes de la cuaresma. La celebración tiene matices multicolores el martes de carnaval, en el cual salen a las calles unos personajes denominados "gilles" ataviados de trajes tradicionales y lanzando naranjas rojas a la multitud. La celebración del carnaval de Binche fue proclamada en el 2003 "Obra maestra del patrimonio oral e intangible de la Humanidad" por la UNESCO, posteriormente el 2008 pasó a formar parte de la "Lista representativa del patrimonio inmaterial de la Humanidad".
Asimismo, UNESCO también proclamó al carnaval de Aalst como parte de la "Lista representativa del patrimonio inmaterial de la Humanidad" en el 2010. Aalst es una ciudad del norte de Bélgica, situada en la región de Flandes Oriental.
El Carnaval de Aalst tiene una duración de 3 días, desde el domingo anterior a la cuaresma. Algunas tradiciones del Carnaval de Aalst son:
La proclamación del «Príncipe del Carnaval» como alcalde simbólico de Aalst.
Las procesiones de gigantes.
Baile de cepillos, entre otros.
Durante las «procesiones de gigantes» también destaca la representación de «Bayard» (el caballo legendario de Carlomagno).
El último día del Carnaval de Aalst, la esfigie del carnaval es quemada.

Bolivia

El carnaval en Bolivia se vive y se celebra a lo largo de varios días, en cada pueblo y ciudad se organiza un desfile de grupos que bailan diferentes danzas populares y folclóricos, llamada "entrada del carnaval", también participan individualmente personas disfrazadas representando a algún personaje. Además de la entrada, se realizan otros ritos durante los días del carnaval, como la ch'alla, una libación y ofrenda a la Pachamama (Madre tierra) en señal de agradecimiento por todos los favores recibidos, como los productos agrícolas.
Uno de los mayores carnavales de Bolivia es el Carnaval de Oruro, una celebración religiosa y un proceso cultural de interculturalidad e intangibilidad que rebasa los 2000 años de antigüedad que por medio de la creatividad, la continuidad y la ritualidad llegó a constituirse en un modelo de “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad” (UNESCO) capaz de generar manifestaciones culturales parecidas en otros espacios geográficos. La fiesta de Ito fue transformada en ritual cristiano, la Virgen Candelaria (Virgen del Socavón) celebrada el 2 de febrero, y la tradicional “lama lama” o “Diablada”, se convirtió en el baile típico, propio y principal de Oruro, Bolivia.3
Otro carnaval importantes en Bolivia es el de Santa Cruz de la Sierra, donde se destacan principalmente los concursos de diferentes grupos ( murgas infantiles y adultas, agrupaciones musicales, comparsas y rondallas) además de verbenas y el gran Corso.
Se celebran actos de elección de reinas (infantil, adulta y de antaño) donde lucen las fantasías creadas por los diseñadores.
El carnaval de la ciudad de Tarija es otro de los carnavales más importantes de Bolivia. Esta fiesta comienza con un mes de anticipación, con recorridos de comparsas y banda por las calles.
Faltando dos semanas para el carnaval, el día jueves, hombres y mujeres transitan las calles de la ciudad con hermosas tortas adornadas con fruta de la temporada, dulces, flores, queso, etc; todo esto en una gran canasta con globos y serpentinas, se trata de la fiesta de "Comadres y Compadres". Quien recibe el presente se convierte en compadre o comadre y se compromete a acompañar en las buenas y en las malas a su nuevo pariente espiritual. Por las noches las mujeres salen a la plaza a bailar con sus tortas.
Brasil

Brasil

Los centros más importantes son las ciudades de Recife y Olinda en Pernambuco, Salvador de Bahía, Río de Janeiro y São Paulo. En el carnaval brasileño desempeñan un rol central las escolas de samba y los blocos, conjuntos muy elaborados de danza, música y canto, que desfilan por las calles (en Salvador) y en "sambódromos" (en São Paulo y Río De Janeiro). Las músicas del carnaval es el samba (en San Pablo y Río de Janeiro), el axé (en Salvador de Bahía) y el frevo (en Recife y Olinda). Grandes cantantes estuvieron presentes en sus blocos en Salvador, como Ivete Sangalo, Daniela Mercury, Olodum, Cláudia Leitte, Filhos de Gandhi, etc. Mucho Frevo en las ciudades hermanas de Recife y Olinda en Pernambuco. En Río de Janeiro y São Paulo son los más destacado las escuelas de samba, entre ellas están: En Río: Mangueira, Portela, Salgueiro, Beija-Flor, União da Ilha, Mocidade Independente, etc. São Paulo: Vai-Vai, Nenê, Camisa, Rosas de Ouro, Mocidade Alegre, Peruche, Leandro de Itaquera, entre otras.

Colombia

En Colombia se realizan varios carnavales, entre los que se destacan el Carnaval de Barranquilla, declarado Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2003 y Patrimonio Cultural de la Nación en 2001 por el Congreso de Colombia, considerado el segundo Carnaval mas importante del mundo después de Río de Janeiro, La fiesta inicia con la Lectura del Bando, lo que da inicio a la temporada de «precarnavales», durante la cual se celebran diversas actividades como la Coronación de la Reina y la Guacherna, preparatorias para el carnaval, el cual se celebra los 4 días de previos al Miércoles de Ceniza. Los carnavales inician con un gran desfile de carrozas y disfraces conocido como la Batalla de Flores (además de otras actividades el sábado de carnaval tales como el Carnaval del Sur, el desfile por la calle 17 y luego por el bulevar del barrio Simón Bolívar y el carnaval de Antaño o Batalla de Flores de la carrera 44); el Domingo de Carnaval el acto central es la Gran Parada de Tradición (desfile de disfraces tradicionales); prosigue el Lunes de Carnaval con la Gran Parada de Fantasía (desfile de disfraces de fantasía) y el Festival de Orquestas (competencia de grupos musicales por el Congo de Oro); el Carnaval finaliza el martes con un desfile por la calle 84 y luego con la muerte de Joselito (personaje que representa el fin del Carnaval) y el concurso de letanías. La festividad congrega tradiciones indígenas, africanas y europeas traídas desde el descubrimiento de América. Igualmente se dan cita los ritmos más representativos de la Costa Caribe colombiana, como la cumbia, la puya, el mapalé, el garabato y el jalao. El carnaval también se celebra en diversas ciudades y poblaciones de la Costa Caribe como Santa Marta, Riohacha, Valledupar o Santo Tomás (Atlántico).
También se celebra en Colombia el Carnaval de Negros y Blancos, declarado patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2009 y Patrimonio Cultural de la Nación en 2001 por el Congreso de Colombia. Es una de las fiestas más antiguas de la región sur colombiana, cuya versión moderna se remonta alrededor de 1912; se celebra principalmente en la ciudad de Pasto, aunque también tiene su expresión en otras poblaciones del departamento de Nariño como Ipiales y Túquerres, entre el 2 de enero y 7 de enero. Su principal diferencia con otras festividades en la región latinoamericana es que esta celebración es de carácter festivo enfocado en la expresión artística del pastuso. Su identidad es bastante compleja de describir, ya que mezcla una serie de tradiciones locales, como la Llegada de la Familia Castañeda (4 de enero), con sucesos históricos en la región que forjaron una fiesta que exalta la libertad del pueblo afroamericano celebrada el día de los Negros (5 de enero) y una variación de la celebración del Día de Reyes o día de los Blancos (6 de enero), que es cuando se presentan las monumentales carrozas en el Desfile Magno, donde algunos de sus motivos se inspiran en la identidad indígena de la región. Por eso se considera que esta fiesta resalta la libre convivencia de razas en América Latina.
El Carnaval de Bogotá fue fundado en 2005 como una respuesta de la capital colombiana ante las propuestas culturales del resto del país, promovida por el alcalde Luis Eduardo Garzón y se celebra alrededor del 6 de agosto, fecha de fundación de la ciudad.
Carnaval de San Pacho (Quibdó)
En la ciudad de Quibdó, región de Pacífico, se celebra el llamado carnaval de San Pacho, declarado Patrimonio Cultural de la Nación mediante la Ley 993 de 2005. Sin embargo, se trata propiamente de una fiesta patronal, en honor de San Francisco de Asís, celebrada en septiembre u octubre y no en época de carnavales.

Chile
En Chile en 1816, el último gobernador realista Casimiro Marcó del Pont prohibió los carnavales a través de la siguiente orden:
Teniendo acreditada por la experiencia, las fatales y frecuentes desgracias que resultan de los graves abusos que se ejecutan en las calles y plazas de esta Capital en los días de Carnestolendas principalmente por las gentes que se apandillan a sostener entre sí los risibles juegos y vulgaridades de arrojarse agua unas a otras; y debiendo tomar la más seria y eficaz providencia que estirpe de raíz tan fea, perniciosa y ridícula costumbre; POR TANTO ORDENO Y MANDO que ninguna persona estante, habitante o transeúnte de cualquier calidad, clase o condición que sea, pueda jugar los recordados juegos u otros, como máscaras, disfraces, corredurías a caballo, juntas o bailes, que provoquen reunión de gentes o causen bullicio...


Ecuador

En Ecuador no hay tanta población de indígenas como se piensa en otros países, especialmente europeos. El carnaval ecuatoriano es muy cultural y se celebra con agua, espuma de carnaval, talco o maicena para pintarse la cara o cualquier tipo de pintura del tipo vegetal. El lugar más conocido de esta celebración es la ciudad de Guaranda, capital de la Provincia Bolívar, a 4 horas de la capital del Ecuador, a donde llegan desde la misma sierra y la costa ecuatoriana por encontrarse en medio del Ecuador. Se bebe el típico licor de la zona, el "pájaro azul". Existe un desfile de carros alegóricos, identificando diversos temas y la mayoría de comparsas baila el tradicional himno carnavalero "El carnaval de Guaranda".
Una celebración diferente es la que se lleva a cabo en Ambato, tierra de las flores y de las frutas, donde la característica, a diferencia del resto del Ecuador, son las comparsas culturales, donde se lleva a cabo el desfile de carros alegóricos, decorados con flores y frutas de la zona y llegan delegaciones de otros países para desfilar en él. En la costa la celebración a demás del agua, la espuma y globos también se une las celebraciones culturales de la zona como en Esmeraldas donde se realizan festivales internacionales de culturas afro americanas en lugares como "La calle 8" y el Balneario las Palmas. Esta celebración tiene muy buena acogida por toda la población, tanto es así que en cada una de las ciudades se ofrecen hermosos y culturales espectáculos.
En la parte sur del país, especialmente en las provincias de Azuay y Cañar, también se utiliza el agua y algunos otros elementos como la harina en una especie de guerras, normalmente entre familiares y conocidos. Además también existen varios espectáculos públicos y privados. El plato típico de esta festividad en Cuenca es el motepata. Sin embargo en esta zona, esta fecha también es aprovechada por muchos para irse de vacaciones a otras partes del país, razón por la cual, en la ciudad de Cuenca, la más poblada de la zona, la cantidad de transeúntes y vehículos disminuye considerablemente.
En Guayaquil, que es la ciudad mas grande y poblada del Ecuador,conocida como "La Perla del Pacífico" se realiza desde el 2008, el Carnaval de Guayaquil, gracias a la iniciativa de la Muy Ilustre Municipalidad de Guayaquil, se ha promovido como un festival de cultura. Actividades diversas que involucran a niños, jóvenes y adultos, han hecho que esta fiesta se constituya en un acontecimiento turístico y cultural de gran envergadura en la ciudad. Shows artísticos, Desfiles con carros alegoricos, comparsas, entre otras muchas actividades, han hecho que la imagen de un carnaval de juegos con agua, tinta, harina y aceite, se vaya desvaneciendo, para convertirlo en un evento lleno de colorido y cargado de tradición, que durante 4 días inundará las calles de la ciudad con mucho ritmo y diversión.
En Quito, la capital del Ecuador, el carnaval se vive siguiendo la tradición de jugar con agua, espuma de carnaval, harina y demás. Sin embargo, muchos de los capitalinos aprovechan estas fechas para visitar otros lugares del país, especialmente la costa y la amazonia.