miércoles, 17 de abril de 2013


FLOREAL RUIZ



   Floreal Ruiz nació en Buenos Aires, en el barrio de Flores, el 29 de marzo de 1916. Tuvo un apodo familiar: "Piruco"
   Era hijo de José Ruiz y de Rosa Raimundo, y tuvo dos hermanos, Fraternidad y Libertario, cuyos nombres –como el suyo propio,  que es el de un mes del calendario revolucionario francés– revelan    la orientación anarquista de su padre, muy difundida en la clase obrera a comienzos del siglo XX.
   Floreal hizo sus estudios primarios en la Escuela Nº 6. En fútbol    era simpatizante de Independiente.
   Se casó con Leonor Elisa Videla, con quien tuvo un hijo, Floreal    Omar, nacido el 28 de mayo de 1944.
   El matrimonio de su hijo con Jovina Cevallos le dio dos nietos:
   Floreal, que nació el 24 de mayo de 1979, y Federico Omar, nacido el 28 de junio de 1983, a quienes no llegó a conocer, pues había fallecido el 17 de abril de 1978.

                      
                "Qué mundo habrá encontrao' en su apoliyo.../ si es que hay un mundo pa' los que se piantan;  sin duda el cuore suyo se hizo grillo/ y su mano cordial es una planta..."
                                                                                                                                        Julián Centeya

 SU ESCUELA: LA CALLE
Ese pibe, al que apodaban Piruco, cursó los estudios primarios en la Escuela Nº 6 de Varela, pero la calle, con sus correrías infantiles y los picados de fútbol en los potreros, a los que se prendía con pasión, le enseñaron a reconocer ese espejo tanguero que le señalaba el barrio.

  SUS PRIMEROS TRABAJOS
El padre era tapicero y le enseñó a su hijo el oficio, después fue repartidor de pan, y lechero a domicilio. La cuestión era ayudar con sus chirolas a la desvaída economía familiar.

 Y, CLARO, EL TANGO...
La trilogía del primer cuarto de siglo integrada por Gardel, Magaldi y Corsini, que se escuchaba en las rudimentarias radios y en las primitivas vitrolas, fue alimentando sus condiciones vocales naturales y comenzó a soñar con ser cantor...

...Y LAS SERENATAS
Los amigos de la barra para acercarle una serenata a las pibas del barrio, recurrían a dos pibes de la barra, por supuesto uno era Floreal y el otro nada menos que Hugo del Carril. Pronto su que su vocación estaba en el canto.

 PERO...
Su padre se oponía a esa predilección del "Tata" por dedicarse a cantar, el canto "era para la bañadera", insistía. Floreal, trabajaba y colaboraba económicamente con el hogar, pero no perdía oportunidad y en cada concurso que había de selección de cantores allí iba y se anotaba, por supuesto con nombre falso, eligiendo una vez el nombre de Fabián Conde y otra vez el de Carlos Martel.

 A PESAR DE TODO
Resulta ganador, en 1936, en Radio Fénix y al poco tiempo ingresa a la orquesta que dirigía José Otero, con quine actuó en Radio Belgrano y Radio Pietro. De ese paso quedó un acetato grabado donde Floreal canta la marcha del club Platense, en el año 1938
También actúa fugazmente en la Orquesta Armenonville que dirigía Alberto Mancione

 ALFREDO DE ANGELIS...
Alfredo De Angelis estaba buscando un cantor que hiciera pareja con Héctor Morea, el Colorado de Bánfield, sabedor que su colega director, Otero, tenía un joven cantor que pintaba bien, hace los arreglos para que esta promesa se incorpore a su Orquesta, y previa prueba, lo invita a integrarse con el, y el joven Floreal con tan solo 26 años entra por la puerta Grande al Tango. Era el 4 de setiembre de 1942
Inmediatamente, se incorpora Julio Martel, en reemplazo de Morea y forman un dúo que ensamblan armoniosamente con la Orquesta, lo que provoca que actúen en uno de los reductos mas codiciados en los comienzos de la etapa de Oro del Tango, El Marzotto, y además se suman actuaciones en Radio El Mundo que no era poco, para las aspiraciones de esta incipiente agrupación orquestal.
El joven Ruiz, con su cálida voz, y ese medio tono, cautivó inmediatamente a los porteños que compraban hasta agotar, los discos que grababa con la Orquesta, Marioneta, Déjame así, Como se muere de amor, Bajo el cono azul, Cero al As, Mi novia de Ayer, Madre y Guitarrera, fueron sus éxitos.

 ...Y EL GORDO PICHUCO
Fiorentino deja la orquesta de Pichuco y Alberto Marino, amigo de Floreal intercede para que el "Tata" ingrese a la orquesta de Troilo. Al Gordo, le había impresionado la naturalidad y la calidez de Floreal y la incorporación se produce, casi naturalmente.
Corría en año 1943 y se crea uno de los binomios tangueros, que harán escuela en la cátedra de la orquesta de Troilo.
Sin embargo ello causó malestar en el Colorado de Bándield, pero al saber la oferta económica, no puede menos que justificar la actitud de Floreal, a quien deseó la mejor de las suertes

 JOYAS EN 78 RPM
En septiembre de 1944, llega al disco con Troilo, con el tango "Marioneta", a las que siguió "La noche que te fuiste", "Confesión", "Flor de lino" y "Romance de barrio"
Conformó brillantes dúos primero con Alberto Marino y luego con Edmundo Rivero.

 ACTUACIONES
La consagrada orquesta de Aníbal Troilo, se multiplicaba para acceder a las solicitudes que desde cabarets, clubes, bailes, y radios les llegaban. Los locales como "Marabú", "Ocean Dancing", "Tidibabo", las radios "El Mundo" y "Belgrano" y los bailes de carnaval del Club Independiente. Como corolario los registros fonográficos que quedaron de ese auge en la empresa de discos RCA Víctor.

 CON FRANCISCO ROTUNDO
En 1949, Francisco Rotundo, con una jugosa oferta lo invita a su ascendente orquesta. Pichuco, generoso, que lamenta el alejamiento de su "inconfundible" cantor, le da su conformidad para la desvinculación.
Actúan en el salón bailable "Babilonia", registraron sus temas en las empresas de discos "Pampa" y "Odeón", conformando un trío de vocalistas incomparable, juntamente con Enrique Campos y Carlos Roldán.
Con el alejamiento posterior de Carlos Roldán, continuó cantando a dúo con Enrique Campos, quien también se aleja en 1953. De esa època es la grabación antológica de "El viejo vals". Es el momento en que llega a la orquesta Julio Sosa.
Identificado con el gobierno peronista, luego de la destitución del General Perón, en 1955, por falta de trabajo, Francisco Rotundo disuelve su orquesta.

 EL TIEMPO CON JOSÉ BASSO
En 1956, José Basso, suple el alejamiento de Rodolfo Galé con la incorporación de Floreal Ruiz. Era la mejor época del "Tata", alternando con Oscar Ferrari, Alfredo Belusi, Jorge Durán, Alfredo del Río y Roberto Florio, deja con Basso cuarenta temas plasmados en el disco (sellos "Odeon" y "Music Hall"), incluidas cuatro versiones a dúo, dos con Belusi y dos con Jorge Durán

 FLOREAL SOLISTA
Las orquestas, para sobrevivir, no tenían más remedio que achicarse: cuartetos, sextetos, dúos, eran la opción; los cantores se convirtieron en solistas para no relegar posiciones. Un caso fue el de Julio Sosa, que elige a Leopoldo Federico –quien hasta entonces había sido director musical de Radio Belgrano– para que lo acompañe en sus actuaciones. Este cantor fue uno de los que marcó la nueva senda.
Floreal no era la excepción: Con el gran maestro, compositor y arreglador Osvaldo Requena continuó actuando, grabó para el sello Microfón y se presentó con mucho éxito en los canales de televisión 9 y 11.

 EL APODO "EL TATA"
La versión más conocida del origen del apodo de Floreal Ruiz data de la época en que empezaron a llegar a nuestro país ofertas de Colombia, Venezuela, México, y otros lugares de América en los que el público aprecia mucho por el Tango y deseaba ver actuar a los solistas que interpretaban los grandes éxitos de entonces.
En uno de esos viajes, en los que encabezaba un grupo de intérpretes, Floreal, sabedor de que la plata del cantor dura poco en sus bolsillos, propuso hacerse cargo del dinero y distribuir a cada uno lo suyo cuando retornaran a Buenos Aires, lo que fue aceptado en forma unánime, por ser el más serio y el de más edad del grupo.
Todos sabían que la guita estaba bien segura en las manos del "Viejo", y que por más que le pidieran a cuenta no iba a aflojar, pues quería que cada uno retornara con dinero para su familia. Fue entonces cuando Mario Bustos, que se disponía a pedirle dinero a cuenta, exclamó: "Voy a pedirle a 'Tata Dios' que me afloje unos mangos".
Su ocurrencia fue muy festejada, y quedó perpetuada: Cariñosamente lo bautizaron "Tata", y él, que era un hombre bonachón, y por experiencia y por edad era un poco el padre de ellos, aceptó de buen grado el apodo.   

CELEBRES DÚOS
En la orquesta de Aníbal Troilo interpretó junto a Alberto Marino: "Palomita blanca", "Milonga en rojo" y "Camino del Tucumán" y con Edmundo Rivero, "Gardel-Razzano" y "Lagrimitas de mi corazón".
Con la orquesta de Francisco Rotundo y a dúo con Enrique Campos grabaron esa versión inimitable de "El viejo vals"
Finalmente con José Basso y Alfredo Belusi, se lucieron en "Un placer " y "Felicidad" y con Jorge Durán, "Yo te canto novia mía" y "Viejo café".

 GRABACIONES
Realizó un total de 148 grabaciones con las orquestas de José Otero, Alfredo De Angelis, Aníbal Troilo, Francisco Rotundo, José Basso, Osvaldo Requena, Raúl Garello y Jorge Dragone. Esas placas se registraron en los sellos "Odeón", "RCA Víctor", otra vez "Odeón", "Pampa", nuevamente "Odeón", "Music Hall", "Microfón", otra vez "RCA Víctor" y "Alannicky".

 LAS ÚLTIMAS GRABACIONES
Las últimas grabaciones del "Tata" antes de emprender el viaje sin retorno, las realizó con la Orquesta Típica Porteña que dirigía el maestro Raúl Garello. Sólo con un hilo de voz, pero con toda la fuerza, el tremendo poder comunicativo y el especial fraseo que le imprimió a todas sus interpretaciones, culminó una las más exitosas carreras en el mundo de la música ciudadana. "Buenos Aires conoce" y "A quién le puede importar" son dos de las más recordadas muestras dejadas a los tangueros por el "Tata Floreal Ruiz".
Fue un cantor popular que eligió el canto como una forma mágica de comunicación. Cordial, ingenioso, porteño humilde, tenía todo el señorío del tango echado encima, a manera de sobretodo.

 AUTOR
Fue autor de la milonga "La cuadrera", el vals "Solo" y los tangos "Mundana", "Sedas", "Yo sé cuanto te quise", "Y no tenés perdón", "Te quiero por buena", "Ranchito Criollo", "Tu beso y nada más", "Una copa nada más" y "Tengo miedo de encontrarte".

 ADVERTENCIA DESOÍDA
En 1975 su organismo, le dio la primera señal de alerta. Principalmente el cigarrillo, consumía alrededor de cuatro atados diarios, los excesos en las comidas y en las bebidas, comenzaron a mellar su salud. No había cumplido los sesenta años de edad y cerca de cuarenta años de actividad profesional, principalmente en la noche.
Una vez superada esa alternativa, a pesar de las indicaciones de médicos, que incluso le pidieron abandonar la actividad laboral, familiares y amigos, Floreal volvió a los fasos y a la buena mesa. Y como consuelo y disculpa, se defendía, "Me voy a morir si no canto..."
No le dio la importancia que merecía.
Siguió cantando, fumando en exceso y haciendo honor a su buen apetito para la buena mesa.
En 1978, mientras trabajaba en "Caño 14" y otros locales donde lo contrataban, dejaba en cada actuación, apasionada y total, dejando a jirones cada noche la poca salud que tenía.
Su familia le celebró los 62 años. Su desmejorado semblante, reflejado en las fotos de ese acontecimiento, contrastaba con el 26 – por la humorada de su hijo, que invirtiera los números de la torta – que coronaba la torta de cumpleaños.

"DECILES QUE ESTA NOCHE NO VOY"
Pocos días después y luego de una actuación en "Los polvorines", el "Tata" le dice a su amigo de toda la vida José Vizzini: " José, llamá a "Caño 14"y deciles que esta noche no voy...No me siento nada bien"
Después lo conocido. Internación. Estudios, El cuadro empeoraba cada vez más. Los médicos participaron a los familiares que ya no había esperanza de mejora.
Su hijo, junto a Vizzini y "Piraña" Alonso, le acercaron un plato ñoquis con salsa y eso lo animó bastante. Tomaron mate que insumió dos termos con los allí presentes. Se fumó un par de cigarrillos y a pedido de sus amigos, entonó algunos versos de "Muñeca de carne".
Con la naturalidad con que entonaba los dramas contenidos en las letras de tango, reflejando una sensación de inmensa paz interior, entornó los ojos y se durmió para siempre.




                                                                                                        Maximiliano Reimondi

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