jueves, 12 de septiembre de 2013

LITERATURA

MANUEL MUJICA LÁINEZ



Manuel Bernabé Mujica Láinez (Buenos Aires, 11 de septiembre de 1910 - Cruz Chica, Córdoba, 21 de abril de 1984) fue un escritor, biógrafo, crítico de arte y periodista.

De orígenes aristocráticos, era hijo de Manuel Mujica Farías y Lucía Láinez Varela. Su abuelo paterno, Eleuterio Santos Mujica y Covarrubias, descendiente del fundador de las ciudades de Buenos Aires y Santa Fe, Juan de Garay, le inculcó el amor a la tierra natal; el materno, Bernabé Láinez Cané, el gusto por la literatura. Su abuela materna, Justa Varela, era sobrina de Juan Cruz y Florencio Varela.

Educación

En 1923, cuando partió con su familia hacia Europa, se educó durante dos años en los dos máximos centros culturales de su época: París y Londres. Estudió en el Colegio Nacional Rafael Hernández. Regresó a su país natal en el año 1928 junto con su hermano menor y su padre.

Periodista

En 1932, había accedido como redactor al diario La Nación. Y previo a dedicarse de lleno al periodismo estudió la carrera de Derecho, para la cual no sentía ningún tipo de cariño; la abandonó en ese mismo año.
A punto de jubilarse como crítico de arte y columnista en ese diario, compró una quinta en las Sierras de Córdoba -más exactamente en el norte del Valle de Punilla- denominada "El Paraíso", construida en el año 1922 por un arquitecto francés, en la que a menudo Manuel Mujica Láinez escapaba de los compromisos de Buenos Aires en pos de tranquilidad para escribir (tal "quinta" que es casi una estancia se encuentra en una amena, y en su época muy recoleta, zona de sierras o bajas cordilleras con abundantes bosques templados y arroyuelos con cascadas por eso merecídamente se la llamó y llama El Paraíso, sin embargo de ello sus habitantes, si es necesario, tienen rápidas, ya desde inicios del s. XX, muy buenas comunicaciones por la ruta nacional 38, el "camino del Cuadrado", aérodromos como el de Santa María de Punilla o ferroviarías como el pintoresco Tren de las Sierras.
Desde fines de los 1940 y hasta mediados de los 1960 fue uno de los escritores máximos que redactaron para la revista argentina El Hogar, revista cuyos suscriptores solían ser de clase alta aristocrática o sino adinerados de clase media alta que habían pasado por los mejores claustros educativos de Argentina.
Al fin, en 1969, el escritor, apodado Manucho, y su familia se trasladaron a la zona de Cruz Chica a unos 3 km del centro de La Cumbre, Córdoba, a una antigua casona de estilo colonial español diseñada por el arquitecto León Dourge y rodeada por un importante parque, tal finca se llama aún "El Paraíso" y es actualmente un museo que recuerda a este gran literato argentino con proyecciones universales.

Obra literaria

En 1936, publicó Glosas castellanas, una serie de ensayos centrados en su mayor parte en el Quijote.
Tres años después, publicó Don Galaz de Buenos Aires. Le siguen las biografías de su antepasado Miguel Cané (padre), en 1942, más las de Hilario Ascasubi (Aniceto, el Gallo, 1943) y de Estanislao del Campo (Anastasio, el Pollo, 1947).
En 1949, publicó un libro de cuentos, Aquí vivieron, en torno a una quinta de San Isidro.
Su segundo libro de cuentos, Misteriosa Buenos Aires, se ambientó también en la capital de la Argentina y su historia desde la fundación, en la que mezcla personajes típicos ficticios con hechos y personajes reales.
Le siguieron una serie de libros sobre la sociedad porteña de su época, con un tinte que algunos consideraron decadente: Los ídolos, La casa, Los viajeros, Invitados en el Paraíso.
Con Bomarzo, inició un nuevo ciclo de obras eruditas y fantásticas en el género de la novela histórica. Es una historia sobre el Renacimiento italiano narrada por un muerto, Pier Francesco Orsini, el noble jorobado que dio nombre a los famosos y extravagantes jardines italianos de Bomarzo. En esta novela se asiste a la coronación de Carlos I de España, a la batalla de Lepanto, pasando por las poco edificantes costumbres de papas y personajes de la época y crímenes de copa y puñal.
La obra ha dado argumento a una ópera con música de Alberto Ginastera, cuyo libreto compuso el mismo Mujica Láinez. Se estrenó en Washington en 1967 y fue prohibida por la dictadura militar de Juan Carlos Onganía, por lo que en la Argentina no se estrenó hasta 1972.
El unicornio está ambientada en la Edad Media francesa de los trovadores. Su protagonista es el hada Melusina, víctima de una maldición por la que, todos los sábados, adopta cuerpo de serpiente y alas de murciélago; testigo de los avatares de la época de las Cruzadas, sigue las peripecias de su prole de Lusignan hasta la toma de Jerusalén por Saladino.
Le suceden Crónicas reales, y De milagros y melancolías.
Ya en La Cumbre, Córdoba, escribió Cecil, relato autobiográfico narrado por su perro, el wipet Cecil, y El laberinto, otra novela histórica protagonizada por "Ginés de Silva", el chico que, en la parte inferior del cuadro El entierro del Conde de Orgaz de El Greco sostiene un cirio encendido, mira al espectador y presenta la escena al espectador, en el que según algunos autores, estaría retratado Juan Manuel Theotocopuli, el hijo de El Greco.
Esta novela presenta la sociedad española en tiempos de Felipe II, su esplendor y su miseria, antes de que el protagonista partiera hacia América. Éste declara ser hijo de la la ilustre fregona cervantina, y sobrino del Caballero de la mano en el pecho, y con esos mimbres presentará a personajes que van desde Lope de Vega al Inca Garcilaso, pasando por Fray Martín de Porres o Juan Espera-en-Dios, el Judío Errante (que, de una forma u otra, aparece en todas las obras de la trilogía formada por Bomarzo, El unicornio y El escarabajo).
Otros libros son El viaje de los siete demonios, Sergio, Los cisnes, El brazalete, El Gran Teatro y Un novelista en el Museo del Prado.
Todavía publicó otra novela histórica, El escarabajo, sobre un anillo egipcio que es, a la vez, el narrador de la historia de todos sus posesores, desde la reina Nefertari hasta una millonaria estadounidense, pasando por la mano de uno de los asesinos de Julio César o la de Miguel Ángel, entre otros.
Sus libros han sido traducidos a más de quince idiomas.
Se le deben, además, traducciones de los Sonetos de William Shakespeare y de piezas de Racine, Molière y Marivaux.

                                                   Maximiliano Reimondi


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