domingo, 27 de enero de 2013

¿DÓNDE ESTÁ DIOS CUÁNDO SUCEDE ALGO MALO?




Cuando nos encontramos enfrentando una tragedia personal, le echamos la culpa a Dios.
1. Dios ve nuestro dolor y toma en serio nuestra pérdida.
2. Dios tiene propósitos que no podemos entender.

Vivimos en un mundo caótico reinado por el pecado. Somos parte de un mundo caído.

Una vez Moisés se hallaba sentado meditando junto a un pozo de agua.Un caminante se detuvo a beber del pozo. Al hacerlo se le desprendió la bolsa del cinturón y se le cayó a la arena. El hombre partió. Poco después, otro hombre pasó cerca del pozo, vio la bolsa y la recogió. Más tarde un tercer hombre se detuvo para calmar su sed y se acostó a dormir a la sombra del pozo. Mientras tanto, el primer caminante se dio cuenta de que le faltaba la bolsa y dando por sentado que la había perdido en el pozo, regresó, despertó al que dormía (que por supuesto no sabía nada) y le reclamó su dinero. Se armó una discusión y airado, el primero mató a este último. Ante eso, Moisés le dijo a Dios:
-¿Lo ves? Es por eso que los hombres no te creen. Hay demasiado mal y demasiada injusticia en el mundo. ¿Por qué el primer hombre tuvo que perder su bolsa y luego convertirse en un homicida? ¿Por qué el segundo tuvo que hallar una bolsa llena de oro sin habérselo ganado? El tercero era totalmente inocente. ¿Por qué tuvo que morir asesinado?
Dios respondió:
-Por esta sola vez, te daré una explicación. No puedo hacerlo a cada paso del camino. El primer hombre era hijo de un ladrón. La bolsa tenía dinero que su padre le había robado al padre del segundo, quien, al encontrar la bolsa solo encontró lo que le correspondía. El tercero era un homicida cuyo delito nunca se supo y que recibió del primero el castigo que se merecía. De ahora en más, cree que hay sentido y justicia en lo que acontece, aunque no lo entiendas.

"Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma" (Mateo 11:28-29)

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