domingo, 20 de enero de 2013


                                    LA SALUD DE CHÁVEZ



La salud del presidente Hugo Chávez es un secreto de estado. El gobierno venezolano tiene un control hermético sobre toda la información. Dicho país apeló a lo emotivo y lo utilizó como herramienta electoral en el contexto de mostrarlo al primer mandatario, luchando ante la muerte. Además, existe una decisión estructural de no contar lo que está sucediendo en realidad.
Chávez está siendo tratado en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ), el mejor hospital de Cuba, donde se atienden todos los dirigentes cubanos, incluyendo a Fidel y Raúl Castro, quienes tienen sus residencias en la misma zona.
El presidente tiene gran estima por los médicos cubanos que lo atienden desde su primera operación en 2011. La mayoría de los médicos han pasado ya una infinidad de controles y están, de forma permanente, bajo la lupa de los servicios de seguridad.
Chávez se atiende en Cuba porque ninguna clínica ni hospital venezolanos puede garantizar el secreto profesional que existe en el país cubano.
También, en el tratamiento del presidente no se escatiman recursos de ningún tipo, desde el uso de las más avanzadas tecnologías, equipos y tratamientos hasta la aplicación de medicinas naturales, producidas en la isla a partir de la flora y la fauna local.
Existe tal sintonía política entre ambos países que, mientras 37 mil médicos trabajan en las zonas más pobres de Venezuela, a cambio Cuba recibe 100 mil barriles diarios de petróleo.
Pero las simpatías de los comunistas cubanos hacia Hugo Chávez van más allá de lo meramente comercial. Comparten un proyecto común de integración latinoamericana sin la presencia de Estados Unidos y forman el embrión del ALBA, que es una organización que nuclea a 8 países, los cuales comercian con una moneda propia y coordinan proyectos sociales, desarrollan el intercambio con facilidades arancelarias, crearon un banco y empresas supranacionales.
La situación de incertidumbre en todo el pueblo venezolano desde el 11 de diciembre pasado, es total. La incredulidad se acentuó desde que el jueves 10 de enero Chávez no se hizo presente a la jura de su nuevo mandato. La presencia de altos funcionarios venezolanos en La Habana profundiza los rumores de que la salud del presidente sería más delicada de lo que dice el gobierno. Este estado de duda se agudiza dado que aún se desconoce el tipo de cáncer que sufre, la fase de la enfermedad, los órganos afectados y qué tipo de intervención se le realizó en Cuba.
El gobierno venezolano acarrea la imagen  de un “caudillismo” donde el ciudadano debe “santificar” a su líder. Se lo disfraza de un demócrata genuino pero siempre manipuló la Constitución Nacional a su antojo.
El pueblo tiene el derecho a saber la verdad sobre el estado de salud de su presidente y no es justo que se le mienta.


                                                  Maximiliano Reimondi

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