jueves, 26 de junio de 2014

Juan Carlos Onetti



Juan Carlos Onetti Borges (Montevideo, 1 de julio de 1909 - Madrid, 30 de mayo de 1994)
Hijo de Carlos Onetti y Honoria Borges, nació a las seis de la mañana. Tuvo dos hermanos, uno mayor que él, Raúl, y una hermana menor, Raquel. En 1930 se casó con su prima, María Amalia Onetti. En marzo del mismo año la pareja viajó a Buenos Aires, su nueva residencia. El 16 de junio de 1931 nació su primer hijo: Jorge Onetti Borges, también escritor, fallecido en 1998. En 1933 se separa de su mujer y un año más tarde, de regreso en Montevideo, vuelve a contraer matrimonio con otra prima, María Julia Onetti, la hermana de María Amalia.
En 1939 es nombrado secretario de redacción del semanario Marcha. Por entonces tiene interés por las artes plásticas, como se refleja en su correspondencia con su amigo Julio E. Payró y su relación estrecha con Joaquín Torres García. Desempeña este cargo hasta 1941, cuando comienza a trabajar en la agencia de noticias Reuters. Ese mismo año, conservando el empleo en Reuters, viaja nuevamente a Buenos Aires, donde permanecerá hasta 1955. Trabaja como secretario de redacción de las revistas Vea y Lea e Ímpetu. En 1945 se casa con una compañera de trabajo en Reuters, la neerlandesa Elizabeth María Pekelharing. El 26 de julio de 1949 nace su hija Isabel María (Litti).
A fines de 1955 regresó a Montevideo y comenzó a trabajar en el diario Acción; contrajo matrimonio por cuarta vez, con la joven argentina de ascendencia alemana Dorothea Muhr (Dolly).
Es encarcelado en 1974, durante la dictadura de Juan María Bordaberry, por haber sido miembro de un jurado de cuentos, y estuvo internado en un psiquiátrico. El poeta español Félix Grande, entonces director de Cuadernos Hispanoamericanos, recogió firmas para lograr la liberación de Onetti. El diplomático español Juan Ignacio Tena Ybarra director del Instituto de Cultura Hispánica logró su liberación y pudo viajar a España y en agradecimiento le dedicó su libro Dejemos hablar al viento.2 En Madrid finalmente fija su residencia hasta su muerte. La situación le permitirá seguir escribiendo tres novelas más (la citada Dejemos hablar al viento, Cuando entonces y Cuando ya no importe) y numerosos artículos. La preocupación por el exilio latinoamericano de entonces está muy presente en los artículos que escribe en España, donde fue bien recibido.
Cuando en 1985 la democracia regresó a Uruguay, el presidente electo, Julio María Sanguinetti, lo invita a la ceremonia de instalación del nuevo Gobierno; el escritor agradeció la invitación pero decidió permanecer en Madrid.
Onetti murió el 30 de mayo de 1994, en una clínica madrileña, ciudad en la que vivió 19 años, de los cuales pasó enclaustrado los últimos cinco, sin salir prácticamente de su cama. Sus restos están inhumados en el Cementerio de La Almudena, en la capital española.

Influencias

La obra literaria de Onetti, fuera de su poderosa originalidad, debe mucho a dos raíces distintas: la primera, su admiración por la obra de William Faulkner; como él, crea un mundo autónomo, cuyo centro es la inexistente ciudad de Santa María. La segunda es el Existencialismo: una angustia profunda se encuentra enterrada en cada uno de sus escritos, siempre íntimos y desesperanzados. Su primera novela, El pozo, de 1939, es considerada la primera novela moderna de Sudamérica; el ciclo de Santa María empieza en 1950, cuando aparece La vida breve, que junto con El astillero y Juntacadáveres conforman una suerte de trilogía.

Premios y distinciones

Juan Carlos Onetti recibió numerosos premios a lo largo de su vida, entre los que destacan el Premio Nacional de Literatura de Uruguay (lo recibe en 1962 por el bienio 1959/1960), el Premio Cervantes (1980), el Gran Premio Nacional de Literatura de Uruguay 1985, el Premio de la Unión Latina de Literatura 1990 y el Gran Premio Rodó a la labor intelectual, de la Intendencia Municipal de Montevideo (1991).
En 1972 fue elegido como el mejor narrador uruguayo de los últimos 50 años en una encuesta realizada por el semanario Marcha, en la que participaron escritores de distintas generaciones.
En 1980 fue propuesto por el Pen Club Latinoamericano como postulante al Premio Nobel de Literatura. Ese mismo año Onetti recibía el Premio Cervantes, máximo premio de la lengua española, siendo totalmente ignorado por las autoridades uruguayas. En esa oportunidad el ministro de Cultura del gobierno dictatorial de ese momento en Uruguay, el Dr. Daniel Darracq, dijo desconocer la obra de Onetti, aunque sí había oído hablar de él.

Obras
Ediciones
Onetti a menudo se refirió a las dificultades editoriales que padeció en sus comienzos, y al peso de los emigrados de la Guerra Civil española en el mundo editor bonaerense y mexicano. Varias de sus novelas aparecieron en Buenos Aires (Sudamericana) o Montevideo (Arca). En su exilio español, el apoyo de la agente literaria de Barcelona, Carmen Balcells, facilitó la difusión masiva de su obra.
La primera edición completa de su obra, en tres tomos, dirigida por Hortensia Campanella, concluyó en 2009.
La primera obra que publicó fue el cuento Avenida de Mayo-Diagonal-Avenida de Mayo el 1 de enero de 1933 en La Prensa (Argentina). Luego, en 1935 y 1936, en La Nación de Buenos Aires aparecen otros dos cuentos El obstáculo y El posible Baldi. De aquella época son el relato Los niños en el bosque y la novela Tiempo de abrazar, que no serán publicados hasta 1974.
En 1939 ve la luz su primera novela El pozo (Montevideo: Signo, 1939), obra con la que, según Vargas Llosa, se inicia la novela moderna en Latinoamérica.3 En esos años publica artículos y cuentos policiales con los seudónimos de Periquito el Aguador, Grucho Marx y Pierre Regy.
La novela Tierra de nadie (Buenos Aires: Losada, 1941), obtiene el segundo puesto en el concurso Ricardo Güiraldes. Ese mismo año La Nación publica Un sueño realizado, considerado su primer cuento importante.
En los años siguientes verán la luz la novela Para esta noche (Bs. As.: Poseidón, 1943) y una serie de cuentos, publicados en el diario La Nación, entre los que se destaca La casa en la arena (1949), por ser el que da comienzo al mundo de su ciudad de Santa María, que desarrollará en la novela La vida breve (Bs. As.: Sudamericana, 1950). Precisamente en esa ciudad mítica transcurrirá la acción de la gran mayoría de sus nuevas novelas y cuentos.
En 1951 publica la colección Un sueño realizado y otros cuentos (Montevideo: Número).
En 1959 publica Una tumba sin nombre (Montevideo: Marcha) que, en 1967, cambia de nombre por el de Para una tumba sin nombre (Montevideo: Arca).
Le sigue La cara de la desgracia (Montevideo: Alfa, 1961).
El Astillero se publica en 1961 (Bs. As.: Cía. Gral Fabril Edit.).
Los cuentos de El infierno tan temido (Montevideo: Asir) aparecen en 1962, y al año siguiente los de Tan triste como ella y otros cuentos (Montevideo: Alfa).
Juntacadáveres, una de sus más importantes novelas, es editada en 1964 (Montevideo: Alfa).
En 1965 publica Jacob y el otro. Un sueño realizado y otros cuentos (Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental).
La novia robada se publica en 1968 (Caracas: Monte Ávila).
La muerte y la niña aparece en 1973 (Buenos Aires: Corregidor).
Tiempo de abrazar y los cuentos de 1933 a 1950 se publica en 1974 (Montevideo: Arca).
Dejemos hablar al viento se publica en 1978 (Barcelona: Bruguera). También por Bruguera, al año siguiente, es reeditada.
En 1993 publica la que fue su última novela, Cuando ya no importe, considerada una especie de testamento literario.


                                            Maximiliano Reimondi

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