jueves, 2 de julio de 2015

Hermann Hesse



Hermann Karl Hesse (Calw, Baden-Wurtemberg, Alemania, 2 de julio de 1877 – Montagnola, Cantón del Tesino, Suiza, 9 de agosto de 1962), fue un escritor, poeta, novelista y pintor suizo de origen alemán.
En su ciudad natal transcurrieron los tres primeros años de su vida (hasta 1880) y tres años de colegio (1886 a 1889). Descendiente de misioneros cristianos, la familia tuvo desde 1873 una editorial de textos misioneros dirigida por el abuelo materno de Hesse, Hermann Gundert. Fue hijo de Marie Gundert nacida en Basilea, (Suiza), en 1842 y de Johannes Hesse, nacido en 1847, hijo de un médico originario de Estonia. Tuvo cinco hermanos de los que dos murieron prematuramente.
Durante sus primeros años, su mundo estuvo impregnado por el espíritu del pietismo suabo. En 1881, la familia se instala en Basilea, volviendo a los cinco años a Calw. Terminados sus estudios latinos con éxito en Göppingen, Hesse ingresa en 1891 en el seminario evangélico de Maulbronn, del que se escapó en marzo de 1892 a causa de la rigidez educativa que le impedía, entre otras cosas, estudiar poesía –seré poeta o nada-, dice en su autobiografía. En Bajo las ruedas hará una descripción del sistema educativo.
Continuos y violentos conflictos con sus padres lo llevan a una odisea a través de diferentes instituciones y escuelas. Entra en una fase depresiva e insinúa, en carta de marzo de 1892, ideas suicidas: quisiera partir como el sol en el ocaso, y en mayo, hace una tentativa de suicidio, por lo que lo ingresan en el manicomio de Stetten im Remstal, y más tarde en una institución para niños en Basilea. En 1892 entró en el instituto de Bad Cannstatt, en Stuttgart y en 1893, a pesar de obtener el diploma de ingreso de primer año dejó los estudios.

 Primeros empleos y nacimiento como escritor

Comenzó como aprendiz de librero en Esslingen am Neckar, aprendizaje que abandonó tres días después. Luego trabajó como mecánico durante catorce meses en la fábrica de relojes Perrot en Calw : el monótono trabajo reforzó en él su deseo de volver a una actividad intelectual. En octubre de 1895 empezó una nueva experiencia como librero, en la librería Heckenhauer en Tubinga, a la que se consagró en cuerpo y alma. La parte principal del fondo literario era sobre teología, filología y derecho. La tarea del aprendiz Hesse consistía en agrupar y archivar libros. Al terminar su jornada, continuaba enriqueciendo su cultura en solitario y los libros compensaban la ausencia de contactos sociales -…con los libros tenía más y mejores relaciones-. Hesse leyó escritos teológicos, después a Goethe, y más tarde a Lessing, Schiller y textos de la mitología griega. En 1896, su poema Madonna fue publicado en una revista vienesa.
En 1898 Hesse llegó a librero asistente y dispuso de un sueldo respetable, que le aseguró independencia económica. En esta época leía sobre todo obras de los románticos alemanes, especialmente de Clemens Brentano, Joseph von Eichendorff y Novalis. Siendo todavía librero, publicó en el otoño de 1898 su primer libro de poemas, Canciones románticas, y en el verano de 1899, Una hora después de la medianoche. Las dos obras fracasaron comercialmente. El editor Eugen Diederichs, sin embargo, estaba convencido del valor literario de la obra y veía estas publicaciones, desde el principio, como un estímulo para el joven autor, más que como un negocio.
 A partir del otoño de 1899, Hesse trabajó en una librería de ocasión en Basilea. Sus padres tenían contactos con familias basilenses cultas por lo que un reino espiritual y artístico de lo más estimulante se abrió ante él. Al mismo tiempo, el paseante solitario que era Hesse encontró la ocasión de retirarse a su mundo interior gracias a las numerosas posibilidades de viajes y paseos, lo que sirvió a su búsqueda artística personal, desarrollando en él la aptitud de transcribir literariamente sus percepciones sensoriales. En 1900 se libró del servicio militar por sus problemas en la vista. Sus dificultades de visión duraron toda su vida, al igual que su neuralgia y sus migrañas.
En 1901 Hesse pudo realizar uno de sus grandes sueños: viajar a Italia. El mismo año, encontró un nuevo empleo, en la librería Wattenwyl, en Basilea. Al mismo tiempo, aumentaron las ocasiones de publicar poemas y pequeños relatos literarios en revistas. Enseguida el editor Samuel Fischer se interesó por Hesse y la novela Peter Camenzind, publicada oficialmente en 1904, marcó la ruptura: Hesse pudo a partir de entonces vivir de sus escritos.
La consagración literaria permitió a Hesse casarse en 1904 con Maria Bernoulli, instalarse con ella en Gaienhofen, al borde del lago de Constanza y fundar una familia. Escribió su segunda novela, Bajo las ruedas, aparecida en 1906, además de relatos y poemas. Su siguiente novela, Gertrude (1910), supone una crisis de creatividad en Hesse. Acabó a duras penas la obra y más tarde la consideró fallida. Problemas en su hogar le llevan a viajar en 1911 con Hans Sturzenegger por Ceilán e Indonesia. No encontró la inspiración espiritual y religiosa que buscaba, sin embargo este viaje impregnó sus obras posteriores, comenzando por Cuadernos hindúes (1913). Tras su vuelta la familia se mudó a Berna, pero a pesar de ello no se resolvieron sus dificultades de pareja tal como describe en su novela Rossalde.

 La Gran Guerra

Tras la declaración de la Primera Guerra Mundial en 1914, Hesse se presentó voluntario en la embajada de Alemania: no podía estar inactivo mientras muchos jóvenes morían en el frente. Fue, sin embargo, declarado inútil para el combate y destinado en Berna para asistir a prisioneros de guerra en su embajada. En su nuevo puesto era responsable de la «Librería de los prisioneros de guerra alemanes». El 3 de noviembre de 1914 publicó en la Neue Zürcher Zeitung el articulo «O Freunde, nicht diese Töne», traducido literalmente como: ¡Oh, amigos, no con esos acentos! y llanamente, Amigos, dejemos nuestras disputas, primer verso del Himno a la alegría, del poeta alemán Friedrich von Schiller en el que llamaba a los intelectuales alemanes a no caer en las polémicas nacionalistas. La reacción que produjo la calificó más tarde de momento crucial en su vida: por primera vez, se encontró en medio de una violenta trifulca política, la prensa alemana lo atacó -en la prensa de mi patria fui declarado traidor-, recibió anónimos amenazantes y cartas de amigos que no le respaldaron.
Le apoyaron su amigo Theodor Heuss, y también el escritor francés Romain Rolland. Los conflictos con el público alemán no se habían apagado cuando Hesse sufrió una nueva vuelta de tuerca que le sumió en una crisis existencial más profunda: la muerte de su padre, la grave enfermedad de su hijo Martin y la crisis esquizofrénica de su esposa. Tuvo que dejar la ayuda a los prisioneros y comenzar un tratamiento psicoterapéutico. Se analizó con Carl Gustav Jung, lo que abrió su creatividad: entre septiembre y octubre de 1917 Hesse redactó su novela Demian. El libro fue publicado en 1919, con el seudónimo de Emil Sinclair.

La Casa Camuzzi

Cuando pudo reemprender su vida civil, su matrimonio estaba arruinado. Debido a la grave psicosis que afectó a su esposa (y muy a pesar de la mejoría), no pudo plantearse ningún porvenir con María. La casa de Berna fue vendida, y Hesse se mudó a la villa de Montagnola, en el distrito denominado Collina D'Oro, en el cantón de Ticino, en Suiza, alquilando un edificio similar a un castillo: la «Casa Camuzzi». Allí, no sólo comenzó a escribir, sino también a pintar, lo que aparece en su gran relato siguiente, El último verano de Klingsor. En 1922 apareció la novela Siddhartha, en la que expresa su amor por la cultura y sabiduría hindú.
Hesse se casó en 1924 con Ruth Wenger, matrimonio que no fue consumado y obtuvo la nacionalidad suiza. Las principales obras que siguieron, Le Curiste (El agüista) en 1925 y el Viaje a Nüremberg en 1927, son relatos autobiográficos teñidos de ironía, en los que se anuncia su más célebre novela El lobo estepario (1927) Al cumplir 50 años apareció su primera biografía, publicada por su amigo Hugo Ball. Poco después, con el éxito de su novela, la vida del escritor dio un cambio al inciar una relación con Ninon Dolbin, que sería su tercera esposa. Publicó Narciso y Goldmundo (1930), dejó el apartamento de la Casa Camuzzi y se instaló con ella en una casa más grande: la Casa Hesse, (también llamada Casa Rossa) en los altos de Montagnola, construida según sus deseos por su amigo Hans C. Bodmer.

 El juego de los abalorios

En 1931 comenzó el proyecto de su última gran obra, titulada El juego de los abalorios. Publicó en 1932 un relato preparatorio, El Viaje a Oriente. Hesse observaba con preocupación la toma de poder de los nazis en Alemania. En 1933, Bertolt Brecht y Thomas Mann estuvieron en su casa durante sus viajes al exilio. Hesse intentó a su manera, oponerse a la evolución de Alemania: publicaba desde hacía tiempo reseñas en la prensa alemana, a partir de entonces se manifestó más enérgicamente en favor de autores judíos o perseguidos por los nazis. Desgraciadamente, desde mediados los años 30, ningún periódico alemán se arriesgó a publicar artículos suyos. Su refugio espiritual contra las querellas políticas y más tarde contra las trágicas noticias de la Segunda Guerra Mundial era trabajar en su novela El juego de los abalorios impresa en 1943 en Suiza. En esta novela, según Luis Racionero, propone su ideal de cultura: Una sociedad que recoge y practica lo mejor de todas las culturas y las reúne en un juego de música y matemáticas que desarrolla las facultades humanas hasta niveles insospechados. En gran parte, por esta obra tardía le fue concedido en 1946 el premio Nobel de literatura. Después de la Segunda Guerra mundial, su creatividad declinó: escribió relatos y poemas, pero ninguna novela.

Muerte

Murió a los ochenta y cinco años, el 9 de agosto de 1962 en Montagnola, a consecuencia de una hemorragia cerebral mientras dormía. Sus obras consideradas de gran valor espiritual y humanístico han contribuido enormemente al despertar artístico de generaciones enteras enriqueciendo así a la literatura universal.

                                       Maximiliano Reimondi


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